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El cómic también saca los trapos sucios

El nuevo cómic español se mete de lleno en las temáticas criminales

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El cómic y la novela negra nunca han congeniado en España. Pero esto está a punto de cambiar. Ahí van algunos títulos de novela gráfica negra recién llegados a las librerías: 11M (Panini), de Pepe Galvez, Toni Guiral y Joan Mundet, que relata los atentados de 2004 a partir de la sentencia y la investigación policial; Dimas (Astiberri), de Andreu Martin y Sagar Furnier, protagonizado por un ladrón, y Las serpientes ciegas (BDbanda), una historia de intriga política de Tomeu Segui.

Como señala Paco Ignacio Taibo II, primero 'acabamos con el prejuicio de la novela negra y ahora ya toca matar el del cómic'. Tras algunos esfuerzos interesantes, como la saga Torpedo o las adaptaciones extranjeras (norteamericanas y francesas), el cómic español ha empezado a 'abordar temáticas como la especulación urbanística, la degradación medioambiental o la inmigración', explica Pepe Gálvez.

Cuando comenzaron a trabajar en su cómic sobre el 11-M, los autores se plantearon 'trabajar a partir de hechos probados', apunta Gálvez. De ahí que los personajes principales sean un periodista, un policía y el familiar de una víctima.

Con la intención de no caer en el morbo ni el dramatismo, echaron mano de la lírica y de unos tonos sobrios alejados del rojo macabro de la sangre.

'Queríamos que el juicio quedara muy frío, por eso los colores son crudos, mientras que los flashbacks de los personajes están en tonos marrones y grises', explica Mundet. La mesura y contención de este cómic, prologado por Pilar Manjón, presidenta de la Asociación de Víctimas del 11-M, ha hecho que forme parte de las charlas en colegios.