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Un comité del PS francés intenta terciar en la guerra de votos de Royal y Aubry

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Un comité especial del Partido Socialista francés (PS) intenta terciar en la agria polémica en la que se encuentra inmersa la segunda fuerza política de Francia, por el enfrentamiento abierto entre Ségolène Royal y Martine Aubry.

La tarea está aún incompleta y queda abierta hasta mañana, cuando el comité volverá a reunirse con la intención de aclarar a los responsables del partido la tarea de designar formalmente a la vencedora de las polémicas elecciones internas del viernes pasado, destinadas a designar al primer secretario.

Otra instancia superior, el Consejo Nacional, será la encargada de pronunciar públicamente el nombre de la ganadora, que deberá asumir el reto de reunir una fuerza política que en los últimos días ha dado muestras de una profunda división.

Después de suspenderse la reunión hasta mañana, un responsable del PS, el secretario nacional Kader Arif, manifestó que en "la gran mayoría de las federaciones" del partido la votación del viernes pasado transcurrió sin problemas en cuanto al recuento y atribución de papeletas.

El Comité de Verificación del PS comenzó en París una reunión, que continuará el martes y cuya tarea consistirá en intentar despejar las dudas sobre las irregularidades planteadas en relación con la votación del viernes pasado para elegir a la futura líder.

La existencia de sólo 42 votos de diferencia entre Aubry -la vencedora, según el único recuento por ahora oficial- y Royal está en la base de la intervención de esta comisión, en la que cada una de las candidatas al cargo de primer secretario del PS dispone de tres representantes y que deberá dirimir eventuales irregularidades.

Aunque Royal declaró hoy mismo que ya no reclama que se celebre un nuevo escrutinio, sus partidarios apenas han bajado el nivel de enfrentamiento verbal para intentar salvar de la derrota a la ex candidata a la Presidencia de la República, que perdió en 2007 frente al conservador Nicolas Sarkozy.

No obstante, algunos de los próximos a Royal matizaron iniciativas como la de Manuel Valls -muy cercano a la candidata y que amenazó con recurrir a la Justicia- y que terciaron para precisar que justamente el Comité de Verificación es la primera jurisdicción del PS.

Aubry, por el contrario, y después de proclamar su victoria en la madrugada del sábado pasado, ha adoptado una actitud más tranquila, como declaró uno de los próximos de la ex ministra, Christophe Borge, quien aseguró a la prensa: "para nosotros todo va bien".

Un responsable del PS se limitó a explicar después de la suspensión de los trabajos de la comisión especial interna que había "pocas federaciones" regionales del partido afectadas por la controversia en relación con los votos.

Varias federaciones denunciaron irregularidades en el recuento, que podrían inclinar la balanza a favor de una u otra, ya que la diferencia de los resultados difundidos el viernes es de tan sólo 42 votos a favor de Aubry, la alcaldesa de Lille (norte de Francia).

La de Moselle (noroeste), por ejemplo, informó de que había atribuido por error 12 votos a Aubry que estaban destinados a Royal y en Gironde (suroeste) también se rectificó el recuento, tras constatar un fallo en la transmisión de datos que favoreció a Royal en 41 apoyos.

El margen de diferencia entre la vencedora y la derrotada resulta exiguo, pero al mismo tiempo clave -sobre un total de 134.734 votos de militantes socialistas- para dirimir con claridad y sin controversia el liderazgo de un partido que, durante el fin de semana, se movió entre acusaciones y denuncias mutuas.

Del espectáculo ofrecido al país por el PS dio testimonio en un editorial el diario "Libération", para el que se podría llegar a dar la "extravagancia" de que el liderazgo del partido se conociera por intervención de un tribunal y no por decisión de sus militantes.