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Condenados a entre 8 y 14 años los acusados de planear un atentado en Barcelona

Rechazada la condena por conspiración para atentar y absueltos del delito de tenencia de explosivos

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La Sección Primera de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional ha condenado a penas de entre 8 y 14 años de prisión por integración en organización terrorista a once presuntos terroristas islamistas -diez paquistaníes y un indio-, detenidos en 2008  en el barrio barcelonés de El Raval, cuando supuestamente preparaban un atentado suicida contra el metro de Barcelona.

Los once procesados son Mahroof Ahmed Mirza, Mohammed Ayud Elahi Bibi, Ahmed Hafeez, Qadeer Malik, Sahib Iqbal, Mohammed Tarik, Roshan Jamal Khan, Mehmooh Khalid, Inram Cheema, Mohamed Shoaib y Aqeel Uhr Rehman Abassi. El principal acusado era Mahroof Ahmed Mirza, que ha sido condenado a diez años y seis meses de cárcel en calidad de 'dirigente' del grupo.

Las dos penas más altas han sido para los procesados condenados por integración en grupo terrorista y tenencia de explosivos. Shaib Iqbal y Qadeer Malik, dos de los considerados expertos en explosivos en la red, suman una condena de 14 años y seis meses de prisión por ambos delitos.

Los jueces consideran que se les puede atribuir este delito, porque aunque la cantidad que se le incautó (18 gramos de nitrocellosa) es muy pequeña, fue sacada del artefacto pirotécnico que la contenía y por tanto no puede considerarse que iba a utilizarse para pirotecnia.

Todos se enfrentaban a penas que iban desde los 17 a los 26 años de prisión, a petición del fiscal encargado del caso Vicente Gonzáles Mota, pero los magistrados decidieron no condenarles por el delito de conspiración para la comisión de estragos u homicidios terroristas al entender que no quedó probado que la célula tuviese un plan 'suficientemente concreto y determinado' para llevar a cabo atentados suicidas contra el metro de Barcelona.

El grupo pretendía llevar a cabo diversas acciones terroristas suicidas entre los días 18 y 20 de enero de 2008 en transportes públicos de la ciudad de Barcelona y según las autoridades estaba muy próximo a lograr la plena capacidad técnica a nivel de artefactos explosivos.