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El conservador Lee promete pragmatismo hacia Pyongyang y una alianza con EEUU

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El nuevo presidente surcoreano, el conservador Lee Myung-bak, comenzó hoy sus cinco años de mandato con la promesa de abrir una era pragmática hacia su vecino Corea del Norte y retomar la alianza con Estados Unidos.

Lee, que sucede como jefe de Estado a Roh Moo-hyun, juró su cargo ante 45.000 invitados en la explanada del Parlamento surcoreano, en presencia del primer ministro japonés, Yasuo Fukuda, y la secretaria de Estado de EEUU, Condoleezza Rice, entre otros dignatarios.

Además de revitalizar la economía del país, el presidente Lee fijó el pragmatismo como el principal lema del Gobierno que ahora comienza su andadura, con el fin de elevar el desarrollo de la nación asiática.

"Tenemos que avanzar desde la edad de la ideología hacia una era de pragmatismo", apuntó Lee, un ex alto cargo de Hyundai de 66 años que durante cuatro años, de 2002 a 2006, fue un popular alcalde de Seúl.

En el discurso, el nuevo presidente, perteneciente al Gran Partido Nacional (GPN), manifestó su voluntad de apostar por una diplomacia global a base de una "visión más amplia" y una "actitud más activa" para relacionarse con la comunidad internacional.

Para ello resaltó su compromiso de reforzar la tradicional relación de amistad y alianza con EEUU, que se vio deteriorada durante la Presidencia de su antecesor, el progresista Roh Moo-hyun, también más abierto a negociar con Pyongyang.

El gobernante, elegido en las urnas con una abrumadora mayoría el pasado 19 de diciembre, expresó su voluntad de consolidar la cooperación con Japón, China y Rusia en busca de asentar la paz y la prosperidad común en el área.

El nuevo presidente surcoreano también recalcó la importancia de una política exterior destinada a asegurar más recursos de energía para la economía surcoreana.

Respecto a Corea del Norte, el nuevo presidente aseguró promover una nueva política pragmática hacia el régimen de Pyongyang para que las relaciones intercoreanas resulten más productivas.

"Voy a llevar a cabo una política (hacia Corea del Norte) basada en criterios pragmáticos y no ideológicos", aseguró el presidente, que mantiene una postura dura hacia el régimen norcoreano.

Lee instó a Pyongyang a abandonar su ambición nuclear y en ese caso ofrecerá ayudas que permitan elevar hasta 3.000 dólares la renta per cápita de Pyongyang en diez años, tal y como había anunciado en su programa electoral.

Según el presidente surcoreano, los líderes de ambas Coreas deberán pensar cómo permitir vivir bien a los 70 millones que integran el pueblo coreano, entre ambos países, y encaminarse hacia la unificación.

Lee, en todo caso, dejó abierta la posibilidad de entablar un diálogo con Pyongyang, que a su juicio deberá celebrarse cuando sea necesario.

En cuanto a la política nacional, el nuevo presidente resaltó la necesidad de superar la política de confrontación y abrir una política de diálogo con los partidos de la oposición.

Asimismo, se comprometió a revitalizar la economía del país, con su propuesta de un crecimiento anual del 7 por ciento y la creación de 600.000 nuevos puestos de trabajo.

El presidente surcoreano inauguró su mandato con una reunión con el primer ministro japonés y se prevé que mantenga hasta mañana múltiples encuentros con otros políticos presentes en su toma de posesión.

La ceremonia de investidura contó con la asistencia de numerosos líderes mundiales, entre los que se encontraban el primer ministro ruso, Victor Zubkov, y el consejero de Estado chino, Tang Jiaxuan.