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Cosmopoética regala el punto y seguido a los poetas

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El poeta francés Paul Valèry apuntaba que "un poema no se termina, sino que se abandona" y esto es lo que ocurre con el festival de Cosmopoética hoy, día en que se celebra su clausura.

La cita, que este año cumplió su quinta edición, se consolida paulatinamente como la más importante en materia de poesía en toda Europa con la participación de voces conocidas de diversos puntos del mundo, principalmente de la lengua española.

Entre ellas cabe destacar al chileno Raúl Zurita, al peruano Carlos Germán Belli, a la cubana Reina María Rodríguez, a la argentina Mirta Rosenberg y al mexicano Marco Antonio Rodríguez.

Asimismo, a Cosmopoética 2008 acudieron dos galardonados con el Premio Nobel de Literatura, el poeta irlandés Seamus Heaney y el actor y dramaturgo italiano Dario Fo, que conquistaron con su dicción la ciudad califal.

Heaney leyó majestuosamente una serie de poemas en un acto que se celebró en el Alcázar de los Reyes Cristianos y Darío Fo interpretó bárbaramente durante dos noches su pieza teatral "Rosa Fresca Aulentissima (e altre giullarate) (Rosa fresca fragantísima y otras juglarías)" en el Gran Teatro.

Los poetas reunidos, de muy diversas nacionalidades, convivieron estos días, generando entre ellos un diálogo enriquecedor y, a su vez, ellos generaron esplendor con sus lecturas de versos que fueron dictadas en colegios, institutos, centros penitenciarios, en la Universidad de Córdoba y en fundaciones.

Pero la poesía no sólo se halló en los lugares públicos e institucionales, sino que también arribó a los numerosos bares y tabernas de la Córdoba califal, la que fuera una de las ciudades más populosas del mundo islámico y la más importante de Europa occidental.

El "Soneto de Córdoba", del poeta cordobés Luis de Góngora, se imprimió en servilletas que se repartieron por todos los bares y, también, una serie de posavasos de colores que mostraban poemas de rapsodas que asistieron en anteriores ediciones al certamen.

Poemas del Premio Cervantes 2007, el argentino Juan Gelman; del Premio Príncipe de Asturias 1985, Angel González; del danés Henrik Nordbrandt; del Premio Nobel de Literatura en 1992, Derek Walcott; del poeta italiano Maurizio Cucchi y del poeta cordobés Ricardo Antonio Molina Tenor en estos posavasos se los llevó la gente a sus casas de recuerdo.

Porque Cosmopoética recuerda que la poesía está relacionada con la existencia del ser humano, y por eso propuso actividades para que el público de a pie se integrase, como la actuación callejera de un tipo de "performance" llamada, de forma machadiana, "Golpe a golpe, verso a verso".

También recuerda que la poesía es un legado histórico en nuestra cultura, de ahí que organizase recitales protagonizados, entre otros, por el cantautor Luis Eduardo Aute con sus "poemigas" o una sesión de flamenco con el poeta Félix Grande.

A su vez, el festival -que se celebra en una ciudad de fusión y respeto de culturas desde la judía, pasando por la árabe hasta la cristiana- hizo un guiño a la tradición japonesa con la propuesta de la incorporación de la papiroflexia.

Cientos de personas durante tres días escribieron en pliegos blancos de 3 por 3 metros, que conformaban una "escultura en dos dimensiones", poemas sobre el Puente Romano, que cruza el río Guadalquivir.

Y a su lado, la instalación "Nocturno", de los artistas cordobeses Rafa Cornejo y Paco Marcos, cobraba vida por la noche en las aguas embarradas del río, donde unas 300 células solares iluminaban como un leve manto de orilla a orilla.

Latinoamérica siempre está presente en Cosmopoética y la quinta edición no se podía olvidar del 70 aniversario de la muerte de César Vallejo (Perú, 1892-1938) con la difusión de seis de sus poemas en el "Mercado de Versos", que se constituyó en el Mercado de abastos de La Corredera, centro de la ciudad.