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Crecimiento vs déficit: el G-20 se reúne en plena polémica

Los principales líderes políticos mundiales llegan a Canadá para discutir la situación económica y la regulación financiera. Obama y Merkel protagonizarán el choque de la cumbre

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Ahorradores frente a consumidores. Toronto será hoy el escenario de enfrentamiento de estas dos filosofías económicas personificadas en los líderes políticos de máximo nivel, a los que hasta ayer separaba un océano y un abismo ideológico en cuanto a cómo salir de la crisis.

Europa y Estados Unidos han marcado unas posiciones de salida muy alejadas para afrontar el encuentro del G-20 que arranca esta noche con una cena. Mientras los 27 (con un déficit medio del 2,3% sobre el PIB) se han lanzado a recortar presupuestos y a diseñar draconianos planes de ajuste, EEUU (con un déficit del 12%) ha exigido que se siga dando un impulso público a la economía para no morir en la orilla después de tanto nadar para flotar en la crisis.

La postura de EEUU es especialmente crítica con la decisión del Gobierno alemán de diseñar un plan de consolidación fiscal que retraerá 80.000 millones en los próximos tres años. Alemania, uno de los países con menos déficit de eurozona (se prevé un 5% para este año), ha querido ejemplarizar con su mordisco al erario público. Un error, según los estadounidenses, que creen que así se gripará el motor del crecimiento europeo.

EEUU tiene a sus espaldas el peso de la mala gestión de la crisis de 1929

El presidente de EEUU, Barack Obama; la canciller alemana, Angela Merkel; el presidente francés, Nicolas Sarkozy, y el novato David Cameron, se vieron las caras anoche en el inicio de la cumbre del G-8 en un balneario de Muskoka, a dos horas en coche de Toronto. Aunque sus posturas son las más enfrentadas, la discusión sobre las previsiones económicas y los efectos de los planes de consolidación se dejarán para esta noche, cuando lleguen el resto de los líderes del G-20. Por ahora, los borradores que circulan sobre las conclusiones de la cumbre hablan de evitar la 'complacencia' y presentan el desempleo como una asignatura pendiente que puede poner en peligro la aún frágil economía.

Aunque durante la cena de bienvenida los líderes políticos expondrán una visión relativamente propia sobre las perspectivas económicas -Zapatero defenderá su plan de ajuste, la reforma laboral y el modelo de supervisión financiera, y hablará de los ataques sobre la deuda española- ya se han conformado dos bloques muy definidos dentro de este nuevo club de poder que ha desterrado al G-8 de cualquier rol de importancia en el plano económico. De hecho, en la reunión de anoche se centraron básicamente en cómo atajar la pobreza, en la reconstrucción de Haití y en aumentar la inversión en África.

La UE ha formado piña alrededor de la contención fiscal, y tanto el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso, como el del Consejo de Europa, Herman Van Rompuy, defenderán a capa y espada la necesidad de ordenar las cuentas públicas y cumplir con los objetivos del déficit con la mayor premura posible. De su lado tendrá al presidente del Banco Central Europeo, Jean-Claude Trichet, que esta misma semana descartaba por completo un estancamiento en el crecimiento a causa de los ajustes.

El G-8 centró anoche su debate en cómo atajar la pobreza

Al otro lado del ring, Obama estará arropado por su banquero central, Ben Bernanke, que ha puesto en cuestión la fortaleza del crecimiento estadounidense por la debilidad europea. A Obama lo acompaña el peso de la historia. Tras la crisis de 1929, el presidente Hoover optó por acelerar el plan de consolidación fiscal, tras un corto periodo de estímulo, al creer que la crisis ya estaba atajada. Este se ha considerado uno de los peores errores en política económica de la historia, ya que la recesión se convirtió en depresión.