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Los desfribiladores en lugares públicos evitarían 3.000 muertes por infarto

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La instalación de desfibriladores en lugares públicos podría evitar 3.000 muertes anuales por accidentes cardiovasculares, principal causa de mortandad en el país, según la Fundación Española del Corazón (FEC) y Adecco Medical & Science.

Por esta razón, ambas entidades han iniciado un proyecto de instalación de desfibriladores automáticos, denominado Vitalcor, puesto que el uso de estos aparatos es el único tratamiento para luchar contra los infartos agudos ocurridos fuera de los hospitales.

Cuando se tiene una parada cardíaca el corazón se acelera de manera caótica, con la desfibrilación o shock eléctrico se consigue que dicho órgano regrese a su ritmo habitual de bombeo de sangre.

El desfibrilador es un aparato diseñado para ser usado por cualquier persona, puesto que el éxito de supervivencia depende de la inmediatez del auxilio: cada minuto que pasa esta posibilidad disminuye de un 7 a 10 por ciento, ha destacado la ONG ZonasCardio.

El 30 por ciento de los españoles que sufren un infarto fallece antes de ser atendido en el hospital y el 16 por ciento lo hace en lugares públicos; muchos de estos decesos podrían evitarse con la intervención inmediata de un especialista o con un desfibrilador, subraya la FEC en una nota, con motivo hoy del Día Mundial del Corazón.

Los infartos y las enfermedades del corazón son los responsables de más de 17 millones de muertes al año en el mundo, un número mayor que las causadas por el SIDA, tuberculosis, malaria, diabetes, variantes del cáncer y enfermedades respiratorias crónicas juntas, según datos de la Sociedad Española de Cardiología (SEC).

En España las mujeres (55 por ciento) fallecen más que los hombres a causa de enfermedades cardiovasculares, y la mortalidad es más elevada en bajos niveles socio-económicos.

La Sociedad Española de Cardiología destaca también que uno de cada ocho hombres europeos y una de cada 17 mujeres morirán antes de cumplir los 65 años a causa de dolencias del corazón.

Desde marzo de este año, la legislación española contempla el uso de los desfibriladores semi-automáticos fuera del ámbito sanitario; la mayoría de las comunidades autónomas han regulado los requisitos que deben cumplirse para que el personal no médico pueda utilizar el aparato.

El uso del desfibrilador aún no es obligatorio pero las autoridades sanitarias creen necesaria la implantación de estos equipos en lugares públicos como parques de atracciones, centros de ocio, ferias, hoteles y playas, entre otros espacios públicos, según la organización sin fines de lucro ZonasCardio.

Defiende, además, que todos los ciudadanos conozcan el protocolo mundial "Cadena de supervivencia" para una intervención eficiente, que consiste en una llamada a emergencias, una rápida resucitación cardiovascular, la desfibrilación si así lo recomienda el aparato y finalmente la intervención de los sanitarios

Cabe destacar, que cada veinte minutos se produce un paro cardiaco en España, lo que significa siete veces más muertes que los accidentes de tráfico.