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Díaz Ferrán cobró 170.000 euros de Marsans en plena crisis

El jefe de la CEOE y su socio se autoasignaron un sueldo tres meses antes de la suspensión de pagos del grupo, vendido a un liquidador de empresas. Entre los dos cobraron 340.000 euros

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El presidente de la patronal CEOE, Gerardo Díaz Ferrán, y su socio de toda la vida, Gonzalo Pascual, se aseguraron el cobro de un generoso sueldo con cargo a las arcas de Marsans mientras negociaban a contrarreloj la venta de la empresa al mejor postor.

En marzo pasado, con el grupo turístico inmerso en una grave crisis que acabó derivando en su suspensión de pagos (presentada ante un juez en junio pasado, justo cuando Díaz Ferrán y Pascual lograron desprenderse de la compañía), los empresarios se autoadjudicaron una liquidación de 170.000 euros netos para cada uno, según confirmaron a Público fuentes de la propia empresa.

La información fue avanzada por el portal especializado Hosteltur, que precisó que la suma se abonó "por adelantado, en concepto de sueldo de todo un año", tras darse de alta como trabajadores del grupo. Díaz Ferrán rehusó confirmar ayer a este periódico la cuantía de ese pago, cuya existencia, sin embargo, sí reconoció. El jefe de la patronal y Pascual utilizaron ese dinero "para hacer un pago a un proveedor, Wells Fargo", un banco estadounidense conocido en España por sus servicios de envíos internacionales de efectivo al que se abonaron 500.000 euros. "Ni mi socio ni yo nos quedamos con ese dinero", dijo a Público Díaz Ferrán.

Fuentes oficiales de Marsans declinaron hacer comentarios sobre este asunto. Un portavoz de Posibilitum Business, la empresa especializada en liquidar compañías en problemas que adquirió Marsans en junio pasado, propiedad del empresario Ángel del Cabo, subrayó ayer que esas dos pagas de última hora se abonaron antes de la compra del grupo turístico, aunque declinó aclarar si el comprador conocía su existencia mientras se negociaba la operación.

La paga anual para Díaz Ferrán y Pascual es muy inusual, dado que, en tanto que propietarios del grupo, los empresarios no estaban dados de alta como trabajadores de Marsans: sus ingresos procedían de los dividendos que cobraban como únicos accionistas de su entramado empresarial y en concepto de dietas de asistencia a sus respectivos consejos de administración.

El momento en el que se abonó esa suma, marzo pasado, marcó un punto de inflexión en el, a la postre, imparable deterioro del grupo de empresas del jefe de la patronal: ese mes se sucedieron, entre otras vicisitudes, la dimisión (el día 11) del hasta entonces director general de Marsans, José María Lucas, por motivos "profesionales" y los infructuosos intentos de venta de la compañía a diferentes inversores.

También ese mes comenzaron los retrasos en el abono de las nóminas a la plantilla de Marsans. Además, fue también en marzo pasado cuando se produjo la disolución de la aseguradora de los dos empresarios, Mercurio (el día 25); y la presentación, dos días antes de esa fecha, de la suspensión de pagos de la aerolínea Air Comet, a la que un juez declaró insolvente un mes después y que llevaba sin operar desde las Navidades, cuando dejó en tierra a miles de pasajeros.

La clave del colapso de Marsans, no obstante, no llegaría hasta el pasado 20 de abril, cuando la Asociación Internacional del Transporte Aéreo (IATA) retiró a la que fuera primera agencia de viajes del país la licencia para vender billetes de avión por impago.

Desde entonces, se intensificaron los problemas del grupo turístico, al que se le acumularon las peticiones de concurso por parte de acreedores como la naviera Grimaldi y el grupo de hoteles Arrecife. Finalmente, Marsans quedó en manos de Posibilitum, que no pagó un euro en efectivo por la empresa, ya que se limitó a asumir su deuda, de unos 600 millones.

El día en que se anunció la venta, Díaz Ferrán y Pascual destacaron el "conocimiento, interés, profesionalidad" y "gran despliegue de medios" del comprador.

La situación actual de Marsans es muy complicada. La semana pasada, la asamblea de trabajadores aprobó el expediente de regulación de empleo (ERE) propuesto por la empresa, que supone la extinción de 947 empleos. Además, la compañía tiene intención de presentar otro ERE temporal para los 498 empleados que aún componen su plantilla, a sugerencia de la administración concursal, debido a la escasa liquidez con la que cuenta el grupo para afrontar el pago de nóminas y a la falta de confianza en el plan de viabilidad presentado por Posibilitum.

Los sindicatos han puesto en duda que ese plan garantice la continuidad de la empresa.El grupo confirmó ayer que ha suspendido de empleo y sueldo al actual subdirector de Marsans, Vicente Muñoz, "por no cumplir las labores propias de su cargo". A Muñoz, siempre según los gestores de Marsans, se le pidió determinada información para la elaboración de las cuentas anuales del grupo y "no la entregó". Otras fuentes aseguran, sin embargo, que el ejecutivo sancionado ordenó el pasado 7 de junio, sin el consentimiento de los nuevos propietarios, el pago de las nóminas correspondientes al mes de mayo.