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Diez años para una cultura libre

La década que ahora termina ha cambiado, más que ninguna otra y de forma radical, la manera de ver películas, escuchar música y leer libros

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 Las fechas son siempre buenas para hacer balance. ¿Cuál fue el mejor disco de 2009? ¿Y las películas que se han estrellado contra la taquilla durante este año? El fin de la década 2000-2009 hace pensar más allá, porque lo que diferencia los libros, las películas y los discos del pasado decenio de los de este es la manera que tenemos de leerlos, verlas y escucharlos. En diez años, Internet ha centrado una revolución que ha cambiado radicalmente la forma de consumo de estos bienes culturales, ha roto con los intermediarios (como en el caso de la música), ha puesto a disposición del público saberes cerrados (gracias a la digitalización de fondos de las bibliotecas y su disposición en la Red para la consulta general), ha roto los criterios históricos lineales aplicados en museos y centros de arte. Incluso ha acabado con una práctica ritual, como es ir al cine.

Una nueva cultura más libre, abierta y masiva. Donde se valora la colaboración y la aportación del usuario. Porque si algo ha permitido Internet ha sido que la cultura de masas sea realmente de las masas. Ahí está el mega-seller como fenómeno editorial de la década, las cifras récord de las giras de Madonna, U2 y los Rolling y hasta los museos han empezado a ofrecer buenas cifras: los números ayudan a vender. A nivel doméstico, ya no hay equipos hi-fi en las casas porque la música se escucha en movimiento, pero sí discos duros. Porque en algún lugar hay que almacenar todo eso que algún día veremos, leeremos u oíremos.

'El cambio más importante ocurrido en esta década en el cine es un declive manifiesto de las salas públicas y un desplazamiento de las películas al hogar, ya sea en el televisor, en el DVD, en el ordenador. Mis alumnos cinéfilos, por ejemplo, ya no van al cine: ven las películas porque se las bajan, como dicen ellos', cuenta el catedrático de Comunicación Audiovisual Ramón Gubern. 'Así que se han multiplicado las formas alternativas del consumo de imágenes a través de prótesis tecnológicas individualizadas, ya no más colectivas: TV, DVD, cable, PC, teléfono móvil lo que ha producido un desplazamiento del ritual colectivo'.

'Internet no sólo ha variado la forma de ver cine, también cómo lo interpretamos y nos expresamos'

El director Nacho Vigalondo coincide y lleva casi a lo personal la pérdida del cine 'como acontecimiento, como un momento único. Ha pasado de ser algo a lo que asistimos a ser algo que poseemos, que desmontamos, revisamos, criticamos, descomponemos en partes y mezclamos'. Para el director de Los cronocrímenes, es imposible hablar hoy de cine sin tener en cuenta Internet, que no sólo ha condicionado nuestra forma de ver películas sino de interpretarlas. 'No me refiero sólo a cómo las ves: también a cómo te expresas en la Red. Hay páginas como Film-Affinity, con miles de críticas de usuarios. Antes el cine era un hecho colectivo y la reacción con él era íntima. Ahora es al contrario: el cine es íntimo y su respuesta, colectiva'.

Los años 2000-2009 han estado también marcados por el DVD, un soporte superpopular que ha hecho posible que estemos ante 'una oferta inédita: estrenos, clásicos, serie B, inencontrables... Me siento como en una edad dorada', dice Vigalondo.

Con todo, Gubern avanza que el DVD ya tiene sentencia de muerte, gracias al Blu-Ray y a las descargas digitales, 'que son un hachazo no sólo al cine, sino también al DVD'. En su opinión, el cine representa la tendencia general de otros sectores de la cultura: hay demasiada oferta para el mercado y, 'si quieres cultura de calidad, hay que pagar. El horizonte de las majors es segmentar el mercado entre lo plebeyo y lo elitista. Los primeros tienen acceso gratis a la cultura chicle. Los segundos son los coleccionistas de pedigrí, que buscan una cosa más museística'.

¿Y el futuro? Ambos miran al cine 3-D, 'que es una respuesta a la televisión en HD y una reacción a la crisis de salas'. Eso sí: Avatar, coinciden, 'no es distinto de lo que ya se ha hecho'.

Dos de los conceptos más repetidos en la década 2000-2009: 'crisis' y 'hay más grupos y música que nunca'. ¿Pueden ser compatibles? La aparición de Internet, la popularización del MP3 y el uso de las redes P2P han borrado casi la forma de escuchar que teníamos antes. 'Lo que han hecho plataformas como MySpace es ofrecer un escaparate inmenso para escuchar, descubrir y compartir. Ha eliminado intermediarios y ha permitido que tengamos no sólo un sinfín de propuestas a un solo click, sino un termómetro cultural de lo que escucha la gente y no lo que dictan los medios de toda la vida', resume Borja Prieto, director de contenidos de MySpace.

Y ahí es increíble comprobar la manera en que grupos como Vetusta Morla, dice Prieto, y otros que ahora no son conocidos tienen miles de escuchas al día. 'Es un buen campo para testear y ver qué será lo próximo que funcione'. Precisamente Álvaro Baglietto, bajista de Vetusta Morla, no duda del auge del do it yourself en Internet: grabar, colgar y esperar a ser escuchado: 'No creo que en los noventa pudiéramos haber hecho algo. Porque hemos ido aparte del sistema discográfico, y sin Internet no lo hubiéramos conseguido. Tampoco por el boca a boca, que entonces iba de ti a tu vecino, y ahí se quedaba. Si me dices hace diez años que esto iba a pasar, no me lo creo'.

También ha cambiado la idea de álbum o disco. ¿Dónde quedan ahora aquellos CD y LP de largos minutajes, cuando iTunes hace negocio vendiendo canciones sueltas? 'Los hábitos cambian, ahora con una canción parece que es suficiente. Volvemos al momento más brillante de la música, a los singles de los años sesenta', dice Prieto. Por otro lado, 'escuchar música en móviles hace que haya una generación que no sepa qué es un equipo hi-fi y que no se interese por el sonido', se lamenta Baglietto.

Mientras las grandes majors sufren la crisis, y en contra de lo que ocurre en el cine, el MP3 ha impulsado la música en directo: Madonna, U2 y los Rolling han conseguido en la década sus giras más rentables. 'Hoy no es necesario ser un artista conocido para llenar una sala. A la gente le gusta ir a los conciertos, hay público y ahí es donde el artista gana', dice Baglietto. Según Prieto, 'basta con ir al concierto de un grupo rarísimo: siempre está lleno'. Su conclusión es que hoy sabemos más que hace diez años. Vivimos 'una orgía de música a la carta'.

Un ejercicio de memoria: hace diez años, uno se despertaba, compraba su periódico y lo leía mientras tomaba el café. 'Hoy los titulares van cambiando a lo largo del día: antes leías tu edición de prensa, pero ahora, gracias a Internet y a las alertas informativas, no sólo tienes acceso a periódicos, sino a información instantánea de cualquier lugar donde se publique un término concreto', dice Belén Llera, directora técnica de la Biblioteca Nacional.

Y la cosa va más allá si hablamos de obras de referencia, como enciclopedias, atlas, mapas... 'Hoy ya estamos acostumbrados a que la información no nos venga de una sola fuente, sino a consultar dos o tres y sacar nuestras conclusiones. La idea de fuente de referencia única sí se ha perdido', dice Llera. Internet ha cambiado la forma en que leemos (ya no consiste sólo en juntar palabras: las páginas de la Red son multimedia y contienen hipervínculos a otros enlaces). Si en otras áreas las marcas YouTube o MySpace marcan la forma de consumir cine o música, en esta, Wikipedia se lleva la palma. Según escribe el semiótico Paolo Fabbri en Revista de Occidente, 'no es sólo un texto de consulta destinado a ocupar los estantes de la biblioteca, sino parte del medio reticular en que vivimos. Un signo y un componente reflexivo de estado de la información en los tiempos de la Web'. Colectiva, colaborativa, gratuita, multimedia.

'La idea de fuente de referencia única sí se ha perdido durante esta década'

A nivel editorial, han ocurrido algunos cambios radicales, mientras que otros no han hecho sino confirmar las fórmulas conocidas. De entre los segundos, destaca el mega-seller, evolución del best-seller en tiempos más globalizados y masivos, nacido 'de esas herramientas de comunicación y márketing mas globales', según Ignacio Latasa, director de Leer-e, que resalta que como contrapunto han aparecido muchas pequeñas editoriales indies.

Como cambio radical está 'la aparición del libro electrónico, del e-book', según Angel María Herrera, editor de Bubok. Aunque aún calienta motores, hasta para los libreros más tradicionales, como Jesús Ayuso, que fundó la mítica Fuentetaja hace 50 años, la digitalización no tiene más que beneficios, como 'la reducción de espacio y la facilidad para que sea accesible a todo el mundo en Internet. El conocimiento se basa en su accesibilidad'. Eso sí, 'la librería no cambiará. Siempre será un referente a la lectura y la amistad', defiende.