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Dimite el primer ministro checo tras perder la moción de censura

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El presidente de República Checa, Vaclav Klaus, aceptó el jueves la dimisión del primer ministro, Mirek Topolanek, dos días después de perder una moción de censura que derriba al Gobierno a mitad de su semestre de presidencia europea.

El euroescéptico Klaus pidió que se forme un nuevo Ejecutivo apoyado por una mayoría del Parlamento lo antes posible para afrontar la crisis económica y la presidencia de la UE.

El presidente es el que tiene el poder de designar un nuevo primer ministro, y hasta que el elegido forme su gabinete, la actual coalición de tres partidos permanecerá en el poder.

Topolanek dimitió después de que varios integrantes de su coalición se unieran a la oposición de izquierdas en el Parlamento, tumbando al Gobierno en minoría en medio de una grave desaceleración económica.

La mayoría de los partidos dijo que el nuevo gobierno debería llevar al país a unas elecciones anticipadas.

"La solución debe ser rápida (...) debido a la crisis económica y a la presidencia de la EU, que debe ser llevada por un gobierno que funcione completamente", declaró Klaus ante los periodistas.

El comunicado contradecía las sugerencias que venían tanto del Gobierno como de la oposición acerca de que el Ejecutivo de Topolanek podría quedarse en el poder, incluso a pesar de la dimisión del primer ministro, hasta el final del semestre europeo el 30 de junio.

Los analistas han dicho que cambiar el gobierno durante la presidencia cambiaría su autoridad, ya que los nuevos ministros tendrían difícil dirigir la agenda comunitaria sin tener experiencia anterior.

La caída del Gobierno checo sigue a la de los de Letonia y Hungría, desatadas por la crisis financiera, que ha tenido un impacto menor en República Checa. El motivo ha tenido más que ver con las rivalidades personales entre los Demócratas Cívicos de derecha de Topolanek y uno de sus socios de coalición, los Verdes.

APOYO MAYORITARIO

una clara indicación de que no apoyaría una repetición de la coalición tripartita de Topolanek, que estaba en minoría e inicialmente tenía el apoyo de dos desertores de la oposición.

Al mismo tiempo, no descartó volver a designar a Topolanek.

Dado el poder de los partidos en el Parlamento, sería muy difícil formar un Ejecutivo con apoyo de la mayoría sin un acuerdo entre las formaciones más grandes, los Demócratas Cívicos y los Socialdemócratas en la oposición.

Hasta ahora, lo único en lo que parecen estar de acuerdo es en preferir elecciones anticipadas. Las próximas están previstas para mediados de 2010, pero la Constitución hace difícil anticiparlas, y los analistas han pronosticado que habrá un 'impasse' político.

para lo que solo faltan Irlanda y República Checa. Ahora está atascada en el Senado, donde muchos demócratas cívicos, apoyados por Klaus, se oponen a él.