Publicado: 18.12.2013 07:00 |Actualizado: 18.12.2013 07:00

La diputada herida en el Alvia cree que el PP la habría echado si pudiera

María Teresa Gómez-Limón volvió a reclamar ayer, junto a otras víctimas del accidente, "que se depuren responsabilidades políticas" por la tragedia. También denuncia el "engaño" d

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Olvidada. Engañada. Estafada. Como el resto de las víctimas del accidente de tren del pasado 24 de julio. Así se sentía ayer, también, María Teresa Gómez-Limón, diputada del PP y miembro de la Plataforma Víctimas del Alvia 04155, que ayer se manifestó en los alrededores del Congreso para pedir "responsabilidades políticas" por la tragedia. 

Gómez-Limón actuó como portavoz de la asociación, fue la encargada de leer su manifiesto ante la prensa y de pedir un emotivo minuto de silencio por la memoria de las 81 víctimas mortales. Pero no abandonó su faceta política. "Estoy aquí como víctima y como miembro de la plataforma, pero nunca he ocultado mi cargo", contó a este diario. 

En su día, hace ya casi seis meses, Gómez-Limón se enfrentó a su propio partido por pedir la imputación de los presidentes de Adif y Renfe en el caso. También lamentó que el portavoz adjunto del PP en el Congreso, Rafael Hernando, defendiera, a su parecer, a dichos cargos dependientes del Ministerio de Fomento. ¿Consecuencias para ella? "Me dieron un toque desde la formación, recién salida del hospital, cuando estaba aún en mi casa, débil, angustiada y muy afectada, pero les dije que si no les gustaba lo que decía, era su problema", confiesa a Público. "Un político tiene que ser representante de los ciudadanos, no de su partido; sobre todo cuando se trata de la vida y de la muerte", sentencia. "Así lo entiendo yo y por eso no me gusta el sistema que hay", añade la diputada. 

Gómez-Limón, ya recuperada de sus lesiones físicas (se rompió una vértebra cervical, el esternón y un pie y estuvo 16 días hospitalizada), continúa hoy ejerciendo sus funciones en la Asamblea de Madrid. Pero reconoce que, si ocupara un puesto "a dedo", sus manifestaciones tras el accidente de Santiago habrían tenido otras consecuencias. "Si tuviera un cargo de quitar o poner, me habrían quitado", asegura. 

Pero no sólo no han conseguido callarla, sino que, además, es una de las caras visibles de la plataforma de víctimas que, casi medio año después de la tragedia, continúa exigiendo saber la verdad. "Ya no lo hago por mí, lo hago por los 81 fallecidos, porque he visto mucho dolor a mi alrededor, muchas familias destrozadas que han perdido a hijos muy jóvenes", explica. Familias que, como ella misma, no creen que el maquinista, Francisco José Garzón, sea el único culpable de lo ocurrido.

Las víctimas exigen la dimisión de los presidentes de Adif y Renfe y del secretario de Estado de Infraestructuras

Muchos de los heridos y familiares de pasajeros están personados como acusación particular en el caso del accidente que lleva el juez Aláez. Pero ayer hicieron llegar sus "reivindicaciones políticas" a los grupos parlamentarios para exigirles la creación de una Comisión de Investigación con la que puedan exigir otras responsabilidades. "[La ministra de Fomento, Ana] Pastor nos recibió, pero para resolver temas sanitarios y de indemnizaciones, nada más", lamenta Gómez-Limón. "En otros países, Francia, Inglaterra, Alemania... cuando ha habido accidentes de este tipo, los responsables han dimitido, pero aquí los presidentes de Adif [Gonzalo Ferré] y Renfe [Julio Gómez-Pomar], nombrados por el Gobierno, continúan en sus cargos ", denuncia. "También pedimos la dimisión del secretario de Estado de Infraestructuras, Transporte y Vivienda, Rafael Catalá, porque es una auténtica desfachatez que diga que no podemos hablar de un accidente de la alta velocidad española", agrega la diputada, haciendo referencia a una entrevista de Catalá en La Opinión de A Coruña concedida poco después del descarrilamiento del Alvia. 

"Un tren que circula a 250 kilómetros por hora no puede depender sólo de la pericia de una persona" "Nos sentimos engañados", manifiesta Gómez-Limón. "Mi billete era de alta velocidad, pero luego me enteré de que el tren tenía vagones de los años 60, motores diesel que pesan más de lo habitual, y que circula por una vía con una curva trazada en los años 40, sin doble ancho de vía y sin el sistema ERTMS", detalla. "Nos sentimos estafados porque lo único que cumplía el tren de alta velocidad era la velocidad", agrega. "Si lo llego a saber no me monto en ese tren y, desde luego, preferiría que fuese a 20 km/h y no a 250", continúa la afectada, que aún está —como la mayoría de las víctimas— en tratamiento psicológico. Aun así, insiste en que el conductor del Alvia no es el único responsable del accidente. "El maquinista puede tener fallos, distraerse, él mismo lo ha reconocido, pero un tren que circula a 250 kilómetros por hora no puede depender sólo de la pericia de una persona", concluye.