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Ecuador va a las urnas con los ecos de la crisis boliviana por la división del país

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Ecuador afronta mañana un referendo sobre el proyecto de la nueva Carta Magna, con el eco de la crisis política boliviana y la mirada puesta en Guayaquil, ciudad donde el oficialismo insinúa que la "oligarquía" busca el separatismo como Santa Cruz, en Bolivia.

En Guayaquil, la ciudad más poblada del país y polo económico de Ecuador, se centró la tensión política en los últimos meses y se acrecentó en la campaña electoral por el referendo sobre la Carta Magna, que unos creen centralista y otros descentralizadora.

El pulso político lo lideran Jaime Nebot, alcalde de Guayaquil, y el jefe de Estado, Rafael Corra, oriundo de esa ciudad, quienes se disputan los votos en contra y a favor, respectivamente, del proyecto de Carta Magna.

Nebot asegura que el texto constitucional es centralista, da poderes excesivos al jefe del Estado y resta competencias a los ayuntamientos, un criterio que no comparten la mayoría de alcaldes del país.

Correa, por su lado, señala que el texto es descentralizador, que defiende las autonomías y mantiene las competencias de los ayuntamientos, pero atribuye la oposición de Nebot a que con nuevas atribuciones estatales, como el control sobre el agua, se han golpeado intereses de quienes pretendían privatizarla.

El jefe de Estado teme tendencias separatistas lideradas por Nebot, después de que afirmó, hace algunos días, que de ganar el "Sí" hará respetar los proyectos que tiene Guayaquil y que no se postulará para la reelección porque no compartiría las tesis de la nueva Constitución.

Correa cree que, lo que define como "oligarquía" de Guayaquil, pretende "hacer lo mismo que las oligarquías santacruceñas le han hecho a Evo Morales y a Bolivia: buscar el separatismo, seguir boicoteando y ver muertes".

Nebot, un político de larga trayectoria y líder del Partido Social Cristiano del ex jefe de Estado León Febres Cordero, negó insistentemente que busque el separatismo pero negó la necesidad de respetar las autonomías, lo que también lo ha llevado a un cruce de palabras con Venezuela.

El pasado 17 de septiembre, Nebot rechazó las declaraciones del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, respecto a que líderes opositores a Correa en Guayaquil buscarían emular "el separatismo" boliviano, si en ése puerto gana el "No" en el referendo del 28 de septiembre.

"¿Qué se ha creído este señor? Que se meta en sus asuntos internos de Venezuela. Rechazo como alcalde de esta ciudad y como ecuatoriano, y como hombre de derecho, la injerencia de Chávez en asuntos ecuatorianos, y especialmente guayaquileños", afirmó Nebot.

Lo que acontece en Bolivia y "las pretensiones de que suceda lo mismo" en Venezuela, Ecuador y Paraguay son "parte del mismo desespero de los pitiyanquitos", sostuvo Chávez con el apelativo que utiliza para referirse a quienes identifica como latinoamericanos "vendidos" a Estados Unidos.

Nebot opinó "que sólo un ignorante puede confundir autonomía con separatismo" y aseguró que él no busca la inestabilidad del país.

En inmediata respuesta, la Embajada de Venezuela en Quito expresó su "enérgico rechazo" a las declaraciones de Nebot y anotó que pretende "con falsas acusaciones" de injerencia contra Chávez, "desviar la atención por la indetenible marcha del proceso de cambios profundos y de justicia social que vive Ecuador".

Pero desesperación es lo que ve Nebot en Correa ante la posibilidad de que el "Sí" pierda en su ciudad natal, aunque también desesperación es lo que Correa dice que tiene el alcalde de Guayaquil por temor a perder en el referendo.