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EEUU intenta mediar entre suníes y kurdos

Un atentado ensombrece la visita sorpresa de Gates a Bagdad

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La ofensiva diplomática lanzada por la Administración de Obama en Oriente Próximo llevó ayer al secretario de Defensa estadounidense, Robert Gates, a la capital iraquí. Casi un mes después de la retirada de las tropas norteamericanas de las ciudades, Gates alabó la mejora de la seguridad en el país, pero recordó la necesidad de mediar entre las comunidades chií, suní y kurda para evitar que las tensiones actuales deriven en una nueva escalada de violencia.

'Hace menos de un mes que traspasamos la seguridad [de las ciudades] a los iraquíes y estoy muy esperanzado', señaló Gates en su visita sorpresa a la base área estadounidense de Tallil, al sur de Irak.

Las fuerzas norteamericanas han acordado la retirada definitiva del país a finales de 2011, pero Gates dejó abierta la puerta a una posible extensión para un número reducido de soldados.

En la base de Tallil, el secretario de Defensa recordó los sangrientos enfrentamientos sectarios que rodearon su primera visita al país en 2006, cuando estaba a las órdenes de George Bush. La situación de la seguridad es 'asombrosamente diferente', remarcó Gates antes de partir hacia Bagdad, donde se reunió con el primer ministro, Nuri al Maliki y su homólogo Abdel Qader al Obeidi.

Aunque la violencia ha disminuido en Irak, está lejos de desaparecer. Horas después de las declaraciones de Gates, un atentado en la capital iraquí mató a ocho personas e hirió a trece. La bomba, escondida en una motocicleta, explotó cerca de una sala de cine, informó la Policía.

Gates tenía previsto también viajar hasta la región autónoma de Kurdistán y reunirse con su presidente, Masud Barzani. Uno de los objetivos del encuentro es mediar en las disputas territoriales y sobre las concesiones petrolíferas que sostiene el Gobierno de Al Maliki con las autoridades de la región, rica en recursos fósiles.

'Para consolidar los avances realizados en materia de seguridad en Irak lo más urgente es resolver el enfrentamiento entre suníes y kurdos', declaró a Reuters un alto cargo de la Secretaría de Defensa bajo condición de anonimato. Las fuerzas estadounidenses están jugando un importante rol 'para fomentar la confianza' entre las partes en disputa.

Barack Obama avanzó la semana pasada la necesidad de trabajar en la reconciliación nacional iraquí. Durante su visita con Al Maliki en Washington le presionó para que incluya a suníes y kurdos en el Gobierno y en las Fuerzas Armadas, mayoritariamente chiíes.

El secretario de Defensa estadounidense discutió también la venta de armamento con su homólogo iraquí. En la rueda de prensa posterior al encuentro, Al Obeidi resaltó la necesidad de tener aviones para proteger su espacio aéreo cuando las tropas estadounidenses abandonen el país. Aun así, no detalló si ambas partes habían alcanzado un acuerdo.

Gates se limitó a reiterar el compromiso de su país con la aplicación del pacto de seguridad firmado entre Bagdad y Washington en 2008.