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EEUU pasa a su plan B para la paz en Palestina

La iniciativa egipcia, respaldada por Washington y París, recoge la creación de un Estado palestino en las fronteras de 1967

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Después de un año sin negociaciones entre israelíes y palestinos y de la frustración que se observa en el mundo árabe y en sectores de la Administración de Estados Unidos, George Mitchell, el enviado especial del presidente Barack Obama para Oriente Próximo, prepara una ofensiva diplomática con el objetivo de reactivar las negociaciones directas basándose en una iniciativa de Egipto que también cuenta con el respaldo de Francia.

Según el ministro de Exteriores egipcio, Ahmed Aboul Gheit, los norteamericanos han comprendido 'que su planteamiento inicial ha fallado' y se han visto 'forzados a cambiar de dirección'. Sin embargo, la cuestión de fondo sigue siendo la misma que cuando se celebró la Conferencia de Madrid en 1991, es decir, si Washington está dispuesto y es capaz de presionar a Israel para sacarla de su autismo.

El punto más difícil es el cese de la construcción en los asentamientos

Aboul Gheit, ha explicado al diario Al-Sharq al-Awsat que la iniciativa prevé un calendario claro, el establecimiento de un Estado palestino en toda Cisjordania y la franja de Gaza en las fronteras de 1967, con un margen para 'pequeños' intercambios territoriales, el reconocimiento de Jerusalén Este como capital palestina, un arreglo 'justo' del problema de los refugiados, acuerdos sobre la seguridad, normalización de relaciones entre los países árabes e Israel y el compromiso israelí de no construir en los territorios ocupados hasta que terminen las negociaciones.

Durante la confección del plan los egipcios han mantenido contactos con los palestinos y el ministro para los servicios de inteligencia egipcio, Omar Suleyman, llegará en los próximos días a Israel para tratar de persuadir a los dirigentes hebreos de la conveniencia de reanudar las negociaciones directas, según el diario Haaretz.

El punto más difícil de negociar es el que prevé el cese de toda construcción israelí en Cisjordania, incluida Jerusalén Este. El primer ministro Binyamin Netanyahu ya anunció una 'congelación' de ciertas obras durante diez meses, pero lo cierto es que la construcción continúa adelante por todas partes. La iniciativa contempla una 'congelación' real que Israel no tendría que anunciar públicamente pero si que tendría que observar rigurosamente.

Los israelíes no tienen ninguna prisa por retomar las negociaciones

Está previsto que Mitchell viaje a la región la primera semana de enero y para entonces los egipcios ya tendrán más elaborado el plan. Según Aboul Gheit, Washington tienen que dar su última palabra sobre esta iniciativa que, según Egipto, podría integrarse en una resolución del Consejo de Seguridad, en una declaración del Cuarteto EEUU, UE, Rusia y la ONU o en una declaración más general.

La congelación total de las obras es una cuestión capital para el presidente Mahmud Abás, que ayer volvió a recalcar al diario Haaretz que mientras los palestinos han cumplido todos los compromisos que adquirieron en la Hoja de Ruta, en 2002, Israel ni siquiera ha cumplido una cláusula.

Los israelíes no parecen tener ninguna prisa por iniciar las negociaciones y desean extenderlas indefinidamente partiendo de cero por enésima vez. Netanyahu ha dejado claro que no asume ningún compromiso de sus predecesores. Su táctica consiste en demorar cualquier acuerdo, ampliar las colonias judías por toda Cisjordania y cambiar la fisonomía de Jerusalén Este mientras la comunidad internacional permanece de brazos cruzados.

Abás manifestó que hace tres semanas pidió al ministro de Defensa israelí, Ehud Barak, que declarara una congelación total de las obras durante seis meses, puesto que en su opinión seis meses bastarían para lograr un acuerdo final, pero todavía está esperando la respuesta de Barak.

El presidente palestino reveló que con el anterior primer ministro Ehud Olmert negoció sobre diversas cuestiones, y que en algunas de ellas se verificaron avances, aunque todo se vino abajo en diciembre de 2008 cuando Israel lanzó la ofensiva sobre la franja de Gaza.

Sobre los lugares santos de Jerusalén, Abás propuso el despliegue de observadores internacionales. Tanto él como Olmert estuvieron de acuerdo en el despliegue de una fuerza internacional en Cisjordania y Gaza. Al principio Abás sugirió la OTAN, pero Olmert dijo que los americanos no lo aceptarían. Abás sugirió entonces la UE, pero Olmert tampoco lo aceptó. Finalmente acordaron la presencia de una fuerza como la UNIFIL, que está en el sur de Líbano, bajo el liderazgo de Washington.