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Egipto y Reino Unido se enzarzan por la piedra Rosetta

El responsable del Consejo de Antigüedades de Egipto reclama en Londres la decolución de la pieza

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Egipto ha vuelto a la carga para recuperar la piedra Rosetta, que actualmente se encuentra en el Museo Británico de Londres. La pieza fue descubierta por soldados franceses en 1799 en el pueblo egipcio de Rashid y en 1801 pasó a ser propiedad del imperio británico.

Las posibilidades de que la piedra vuelva a Egipto son remotas. En 2003 se produjo la última intentona egipcia para recuperarla, pero el museo sólo accedió a enviar una réplica dos años después.

Una delegación de Egipto, encabezada por el secretario general del Consejo Supremo de Antigüedades, Zahi Hawass, llegó a Londres el pasado martes para iniciar una nueva campaña que finalice en la recuperación de este símbolo de la edad antigua.

Hawas es temido pos sus dotes negociadoras, aunque en este caso parece que su trabajo no va a tener recompensa. En el pasado, consiguió la devolución de cinco fragmentos de una tumba egipcia que se encontraban expuestas en el Louvre de París.

La batalla para recuperar dichos fragmentos fue sonada. Hawass amenazó con suspender la cooperación con Francia en materia de arqueología lo que forzó a las autoridades francesas a devolver las piezas a Egipto.

La piedra Rosetta, sin embargo, no tiene visos de moverse de Londres a pesar de las presiones que pueda ejercer Hawass. Ni siquiera las acusaciones de robo que vertió el pasado martes en el diario The Times. 'Tenemos pruebas, pruebas directas, que demuestran que fue robada. Por toda nuestra historia, nuestra herencia fue robada. Es importante para los egipcios que sea devuelta', dijo.

La importancia de este trozo de roca para la historia es crucial. Las traducciones del texto que lleva inscrito sirvieron para descifrar los jeroglíficos egipcios, lo que la convirtió en una de las claves de la cultura popular. El francés Jean Francois Champollion fue el primero en descubrir sus secretos.

La postura de los británicos es la siguiente: por una parte, juzgan que el Egipto moderno no existía en 1799 cuando la piedra fue hallada debajo de una tapia por soldados franceses. Por otra, en su opinión, tampoco fue robada ya que pasó a manos británicas como parte de un tratado firmado por el Gobierno Otomano en Egipto.

Por último, británicos y franceses fueron los responsables de desvelar los secretos que escondía la piedra, por lo que asumen que esto les otorga el derecho sobre ella.