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Entra en funcionamiento el primer puente de un arquitecto español en China

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El primer puente chino diseñado por un arquitecto español, el también ingeniero Pedro Pablo Arroyo, acaba de entrar en funcionamiento en la localidad de Qingpu, en las afueras de Shanghai, informó hoy a Efe el autor de la infraestructura.

El puente es una estructura peatonal que cruza un canal del río Dianpu que separa una zona residencial de Qingpu -uno de los nueve centros urbanos en desarrollo en las afueras de Shanghai- y una expansión todavía en construcción de la propia ciudad.

Para diseñarlo, Arroyo se inspiró tanto de la tradición arquitectónica española de los investigares de las formas estructurales (Antoni Gaudí, Santiago Calatrava), como de los puentes típicos del sur y del este de China, de los que existe una muestra histórica en la cercana aldea de canales de Zhujiajiao.

El resultado es un puente de eje quebrado, que hace esquina en el centro del canal, y formado por una celosía tridimensional de vigas de acero, que da lugar a un poliedro, completado por rampas de hormigón y un techo de madera de pino que permite salvar las aguas del Dianpu caminando cerca de un centenar de metros.

Así el puente tiene una segunda función, al conformar "un espacio en sí mismo, una especie de habitación o de gran sala común, de uso público, donde la gente puede estar protegida de la lluvia, la nieve o el sol", explicó Arroyo, "lo que le da valor añadido a lo que podría haber sido una mera estructura".

Este espacio da lugar, así, a "un gran mirador sobre el río" hacia el centro del canal, que mide 50 metros de ancho.

"En las ciudades de Zhejiang (provincia oriental situada al sur de Shanghai) hay puentes tradicionales de madera que son cubiertos", recordó, y señaló que la obra se inspira también en ese tipo de elementos chinos.

Por ello, Arroyo dio también especial importancia al material del techo, que por la noche se utiliza para reflejar la luz de una instalación de lámparas fluorescentes, de manera que el puente se ilumina desde arriba y desde dentro, y visto a lo lejos recuerda a una linterna tradicional china sobre el agua.

"Estoy muy satisfecho con el resultado", aseguró el arquitecto, "porque el cliente ha confiado en un profesional joven y extranjero, y nos ha dado de verdad su apoyo para sacar el proyecto adelante" sin despegarse de su idea original.

El proyecto arrancó hace cuatro años, aunque la fase de construcción empezó hace uno. Las autoridades de Qingpu invirtieron en el proyecto ocho millones de yuanes (930.000 euros, 1,17 millones de dólares).

Este primer puente ha abierto a Arroyo las puertas de esta región del este de China.