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Ningún español está ingresado en hospitales tras el naufragio en Italia

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El embajador de España en Italia, Alfonso Lucini, confirmó hoy a Efe que "ningún español se encuentra ingresado" en un hospital, tras el naufragio anoche del crucero Costa Concordia frente a las costas de la isla de Giglio, en la región de Toscana.

El diplomático dijo, sin embargo, que "no se ha podido constatar aún si hay desaparecidos entre los españoles" (las autoridades italianas estiman en 70 el número total de desaparecidos) y que para ello se dispone a revisar la lista de pasajeros españoles que viajaban en la embarcación.

Añadió que se baraja la cifra, "aunque no es segura", de 188 españoles que iban a bordo del barco, de los que sí se sabe que "siete pertenecen de la tripulación y el resto eran pasajeros".

Lucini, quien acudió al hotel Hilton de Fiumicino, se reunió con un grupo de unos 35 españoles que relataron su experiencia y denunciaron que la capitán de la nave "les mintió".

Además del hotel Hilton, hay grupos de españoles alojados en otro hotel de Fiumicino, a 30 kilómetros de Roma, y en otros dos de Civitavecchia.

Asimismo, dos autobuses con españoles a bordo se dirige desde la costa toscana hacia Roma.

El embajador de España trata de negociar un vuelo chárter con la compañía Costa Crociera para la repatriación de los casi 200 españoles que vivieron la experiencia.

Los españoles que se encontraban en el Hilton ofrecían la verdadera estampa de náufragos, en contraste con la categoría del hotel.

Algunos arropados con mantas, otros descalzos y los más afortunados con zapatillas de hotel, ya que les obligaron a quitarse los zapatos cuando subieron a la barcas de salvamento.

Varios de ellos se abrigaban con jerséis con lemas turísticos que les fueron proporcionados por los paisanos de Giglio, a quienes se mostraron "muy agradecidos", pero se quejaron de que al llegar al hotel de lujo les dieron los restos del desayuno.

Los españoles relataron que, cuando estaban cenando a bordo del barco, se apagó la luz y miembros de la tripulación les dijeron que estuvieran tranquilos, que se trataba de una "avería eléctrica", e incluso les invitaron a refugiarse en sus camarotes.

Cuando la nave comenzó a inclinarse y vieron a la tripulación correr por los pasillos, se percataron de que se encontraban en peligro, dijo el grupo de españoles, que añadió: "el capitán nos mintió".

"Viví escenas del Titanic. En el momento en que se tumbó el barco, me tuve que agarrar a una barandilla por la inclinación" de la nave, narró a Efe Mari Carmen Ramón, de Alicante.

Un joven de Mallorca, que prefirió mantenerse en el anonimato, afirmó que no sabe dónde están sus dos amigos porque se dejaron los móviles en los camarotes.

Los españoles explicaron al embajador que, cuando embarcaron ayer en el crucero, no hubo ninguna demostración para casos de emergencia, tan solo unas indicaciones en "power point".

Alegaron, asimismo, que la tripulación dio muestras de no tener ni idea de evaluación de pasajeros ni de prácticas de emergencia.