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Los españoles no perciben la mejora de la economía

Desciende 4 puntos el porcentaje de quienes ven mala la situación general, pero aumenta el de quienes creen que les irá peor dentro de un año. También son menos los que esperan mejorar

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España no empeora, pero los españoles sí lo hacen. La última oleada del Publiscopio revela, con respecto a meses anteriores, un descenso no espectacular pero sí significativo del porcentaje de españoles que ven mala la situación del país ('bastante mala' o 'muy mala'). Si estas dos respuestas pesimistas sumaban en junio el 71,7% de los encuestados, esa tasa se ha reducido ahora en más de cuatro puntos, pasando en julio al 67,6%.

Hay que retrotraerse diez meses para encontrar un porcentaje inferior a ese 67,6%: en efecto, en octubre de 2008 quienes veían la situación mala alcanzaban el 62,7%. A partir de ese mes el porcentaje nunca bajaría del 70%, hasta que lo ha hecho ahora en julio. El pesimismo alcanzaba, por cierto, su punto más álgido en marzo pasado al rozar el 80% los encuestados que calificaban la situación como mala.

Este naciente optimismo a la hora de evaluar la situación general del país, que a su vez coincide con el incremento del Índice de Confianza del Consumidor (ICC) dado a conocer el jueves pasado, no tiene, sin embargo, una correspondencia directa con el modo en que los ciudadanos ven su propio futuro personal.

No parece, pues, que los encuestados hayan conseguido sacarse el miedo del cuerpo ante la persistencia de las noticias turbulentas, sólo ocasionalmente atemperadas por los descensos todavía no consolidados del paro.

Aunque las variaciones no pueden ser importantes con apenas 30 días de intervalo entre las encuestas, es significativo que haya subido dos puntos, del 18,7% de junio al 20,7% de julio, el porcentaje de quienes piensan que su situación personal será 'peor' dentro de un año; quienes creen que será igual suben del 44,9% al 47,3%, mientras que también son bastantes menos quienes creen que les irá 'mejor' dentro de un año: en junio lo creía un 26,8% y ahora sólo lo cree un 21,2%.

En cuanto a la situación económica personal, las variaciones a la baja tal vez no sean porcentualmente relevantes, pero el hecho de que tengan lugar en un contexto pesimista autorizaría a otorgarles un cierto peso cualitativo.

Ciertamente, baja seis décimas, del 18,7% al 18,1%, la tasa de quienes declaran una situación personal 'mala' o 'bastante mala', pero al mismo tiempo se reduce del 33,6% al 31,9% la proporción de quienes otorgan a su situación la calificación de 'bastante buena' o 'muy buena'.

Ese repunte del pesimismo personal tiene también su equivalente en las respuestas a la pregunta de si el entrevistado ha tenido problemas para llegar a fin de mes. En junio no tuvieron problemas el 79,5%, mientras que en julio ese porcentaje bajó hasta el 76,9%. A la vez, el 22,9% confiesa en julio haber llegado con apuros a final de mes, 2,7 puntos más que el mes anterior.

Y en la misma dirección van los datos de ahorro. Tampoco aquí las variaciones son severas, pero tienen la importancia de apuntalar esas otras variables que alimentan el pesimismo personal: si en junio un 38,4% consiguió ahorrar, en julio sólo lo hizo el 37,7%. Quienes no lograron ahorrar pasaron del 60,9% al 61,9%.