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Eufemiano Fuentes dice que sólo "velaba por la salud" de los deportistas

"La mayoría con los que trabajaba eran ciclistas, pero había clientes de otros deportes", admite el cerebro de la 'operación Puerto'

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El médico Eufemiano Fuentes, el primero de los cinco imputados que ha declarado este martes en el juicio oral de la operación Puerto, ha defendido que sus actuaciones 'a título individual', ya fuera con 'ciclistas, futbolistas, tenistas o boxeadores', entre otros deportistas que trataba, se reducían a velar por su 'salud' controlando los valores de hematocrito en la sangre con autotransfusiones. Durante su declaración ante la jueza Julia Patricia Santamaría, que sigue produciéndose en el juzgado de Lo Penal número 21 de Madrid, Fuentes ha defendido que 'nunca' hizo una transfusión de una persona a otra ni tampoco durante una competición.

Fuentes ha explicado que 'en absoluto' buscaba niveles de hematocrito excepcionalmente altos en los deportistas tratados por el peligro que implicaba para la salud, en forma de 'problemas cardiovasculares e incluso renales'. Además, ha reconocido que su trabajo de 'asesoramiento y preparación' con deportistas no era solicitado por los clubes o los equipos para los que jugaban.

Buena parte del interrogatorio ha estado dedicado a algunas de las técnicas empleadas con los deportistas, entre las que según Fuentes estaba la de extraerles sangre para transfundirla cuando necesitaran elevar su nivel de hematocrito (viscosidad de la sangre).

El médico ha dicho que los valores normales del hematocrito están entre 42 y 52, aunque la Unión Ciclista Internacional (UCI) prohíbe competir a quienes presentan un valor igual o superior a 50, que si bien supone un mayor rendimiento físico también puede ser peligroso para la salud.

Fuentes, que ha admitido que un valor por encima de 52 implica riesgos 'tromboembólicos, cardiovasculares e incluso renales', ha dicho que los ciclistas que acudían a su consulta tenían el hematocrito 'en treinta y tantos' y que él se limitaba a 'restablecerlo a valores normales, en torno a 44'.

Fuentes no ha identificado a ninguno de los deportistas que trataba, aunque sí ha dicho que nunca controló a ninguno del equipo Comunidad Valenciana, en el que su hermana Yolanda -también acusada- ejercía como jefe médico. Preguntado si trató a ciclistas del Liberty, equipo del que fue director el también procesado Manuel Saiz, Fuentes ha respondido: 'No me acuerdo, pero es posible'. También ha señalado en su declaración que trabajó 'sobre todo con ciclistas y otros deportistas'.

'Les hacía analíticas de forma periódica, ya que venían para preparar una competición determinada

'La mayoría eran ciclistas, pero había clientes de otros deportes', señaló en su intervención el médico canario. Fuentes aclaró que 'les hacía analíticas de forma periódica, ya que venían para preparar una competición determinada, a comprobar su preparación, que se alimentaban bien'.... y para ello precisó que se dirigían a la consulta hematológica de la madrileña calle Zurbano.

Asimismo,  Eufemiano Fuentes ha declarado que los medicamentos hallados por la Guardia Civil en su consulta de la calle Alonso Cano de Madrid no eran suyos, sino del exciclista Alberto León, que se suicidó en 2011. 'En Alonso Cano no había medicamentos. Había dos maletas que llevó Alberto León y que yo suponía que contenían ropa o efectos personales, pero nunca se abrieron', ha señalado Fuentes.

León, que se encargaba de limpiar la consulta y de hacer de 'mensajero' para Fuentes y su socio José Luis Merino Batres, se suicidó en enero de 2011, poco después de que su nombre apareciera también implicado en la Operación Galgo contra el dopaje en el deporte. Fuentes ha sido también preguntado por una caja de EPO hallada en el registro y ha asegurado que es la única que había y que era 'para uso familiar', concretamente para su hija, que padecía cáncer y estaba recibiendo quimioterapia.

El médico también ha asegurado que hablaba en clave porque creía que su teléfono estaba intervenido 'por la prensa'. Así lo ha asegurado Fuentes cuando la fiscal le ha preguntado por qué en las conversaciones telefónicas intervenidas por la Guardia Civil antes de su detención en mayo de 2006 se le escucha hablar en clave, sin utilizar nombres de personas o de medicamentos.

El acusado ha respondido asegurando que en 2001 su teléfono fue 'intervenido' por algunos periodistas y que desde entonces 'le entró el miedo en el cuerpo', por lo que solía ser extremadamente prudente en sus conversciones. 'Pero nunca imaginé que mi teléfono estuviera intervenido por alguien que no fuera de la prensa', ha añadido.

La representante del Ministerio Público también le ha preguntado por qué las bolsas de plasma y de sangre refrigeradas intervenidas en los registros practicados por la Guardia Civil estaban identificadas con motes y no con los nombres de sus propietarios.

'Simplemente por comodidad. Era más corto que poner el nombre y los dos apellidos', ha dicho Fuentes, que ha añadido que, no obstante, cada bolsa estaba debidamente identificada mediante un código y unas iniciales que, además, los ciclistas conocían.