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Las FARC liberan a un sueco secuestrado en Colombia

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Las FARC han liberado a un ciudadano sueco que llevaba 22 meses secuestrado por los rebeldes en una zona montañosa y selvática del noroeste de Colombia, informaron las autoridades.

Erik Roland Larsson, de 69 años, fue entregado el martes a agentes de la Central de Inteligencia en el Nudo de Paramillo, cerca al municipio de Tierralta, en el departamento de Córdoba, reveló el Departamento Administrativo de Seguridad (DAS).

El hombre permanecía secuestrado por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), que exigían un millonario rescate por su liberación.

"El ciudadano sueco, por el que las FARC inicialmente exigían cinco millones de dólares, se encuentra en delicado estado de salud y en estos momentos es valorado (examinado) por un cuerpo médico en la ciudad de Montería, de donde posteriormente será trasladado hacia Bogotá", precisó el DAS.

De acuerdo con estadísticas del estatal Centro Nacional de Datos de Fondelibertad y del Ministerio de Defensa, Larsson era el único extranjero que se encontraba secuestrado por las FARC.

El DAS habló de una "intermediación" para lograr la libertad del sueco ante la imposibilidad de realizar un rescate sin poner en riesgo la vida del rehén, pero no entregó mayores detalles.

Larsson fue secuestrado por un comando rebelde armado que le sacó por la fuerza de una finca de su propiedad, en el departamento de Córdoba, en el noroeste del país, a mediados de mayo de 2007.

El grupo guerrillero, considerado como una organización terrorista por Estados Unidos y la Unión Europea, obtiene del secuestro ingresos millonarios para financiar su lucha armada contra el Estado, de acuerdo con fuentes de seguridad.

Pero la principal fuente de financiación de las FARC es el narcotráfico, actividad que en los 90 les permitió ampliar el número de combatientes y comprar armamento moderno y equipos de comunicaciones, según las autoridades militares.

Esa guerrilla mantiene actualmente secuestrados a cientos de civiles, por los que exige cuantiosos rescates.

Además, tiene como prisioneros en sus campamentos de la selva a 22 miembros de las Fuerzas Armadas por motivos políticos y trata de llegar a un acuerdo con el Gobierno para intercambiarlos por 500 rebeldes presos.