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La fecha para la retirada de tropas de Afganistán plantea dudas

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Los primeros soldados de los 30.000 que Washington enviará a Afganistán comenzarán a llegar a ese país dentro de 2 a 3 semanas, dijeron el miércoles altos cargos estadounidenses, y aclararon que los planes para empezar a retirar las fuerzas en 18 meses podrían cambiar.

El presidente Barack Obama anunció el martes un incremento de los efectivos estadounidenses que combaten a los talibanes, elevando la presencia de las tropas a casi 100.000.

Los responsables esperan que el aumento dé seguridad a Afganistán y permita a los soldados estadounidenses empezar a retirarse para el verano de 2011.

El secretario de Defensa, Robert Gates, dijo que la primera tanda de refuerzos de soldados se enviará en entre 2 y 3 semanas.

Gates señaló que el objetivo es empezar a trasladar la responsabilidad de su seguridad a los propios afganos lo antes posible.

"Empezar a transferir la responsabilidad de seguridad a los afganos en el verano de 2011 es crucial (...) y, desde mi punto de vista, alcanzable", dijo Gates.

Sin embargo, en una señal de que los comandantes estadounidenses mantenían sus opciones abiertas, Gates comentó que revisarían los progresos en diciembre de 2010 y que no abandonarían Afganistán a su suerte si la situación de seguridad era insostenible.

"No vamos a tirar a estas personas a la piscina y luego irnos", señaló.

El principal republicano en la comisión del Senado, John McCain, expresó sus dudas sobre el plan de retirada, haciéndose eco de los temores a que el plan podría permitirle a los talibanes esperar la salida de las tropas estadounidenses para reafirmarse después.

McCain, el republicano a quien Obama derrotó en las elecciones presidenciales de 2008, dijo que la meta de asegurar Afganistán y eliminar los escondites seguros de los extremistas de Al Qaeda es admirable, pero que una fecha "arbitraria" para la retirada estadounidense es peligrosa.

"Una fecha para el repliegue envía exactamente el mensaje equivocado tanto a nuestros amigos como a nuestros enemigos", expuso el senador.

El general del Ejército estadounidense David Petraeus, conocido por usar una estrategia similar de aumento de tropas y contrainsurgencia para sacar a Irak del borde del abismo, dijo a MSNBC que el plazo de 18 meses para la retirada de Afganistán era realista pero ambicioso.

"Será muy desafiante. No será nada fácil. No ha habido nada fácil. Afganistán es difícil y es difícil todo el tiempo, y tenemos los ojos abiertos respecto a eso", dijo Petraeus, que ahora comanda las fuerzas estadounidenses en toda la región.

LA GUERRA DE OBAMA

El discurso de Obama le ha establecido como el arquitecto de una nueva fase en la guerra afgana que ya dura ocho años, sumando 30.000 millones de dólares en costes durante 2010 mientras el país lucha con déficit históricos, mayor desempleo y el rescate en curso de su economía.

Muchos demócratas expresaron sus dudas sobre la decisión en este costoso conflicto, mientras los republicanos se han quejado de que la fecha de retirada deja al Ejército con las manos atadas.

El debate llega en un momento arriesgado para los demócratas, con el crecimiento de un sentimiento contra el Gobierno ante las elecciones de 2010, que podría llevar a los republicanos a arrebatarles algunos escaños del Congreso a los demócratas, que actualmente poseen la mayoría de las cámaras.

Gates y otros altos cargos, que fueron muy cuestionados por los republicanos, sugirieron que el plazo de 18 meses para la retirada podría cambiar si las circunstancias en el terreno indican que la batalla no se ha ganado.

"No creo que nos hayamos encerrado sobre la salida", dijo a la comisión la secretaria de Estado, Hillary Clinton, agregando que Estados Unidos quiere demostrar que no pretende ocupar Afganistán indefinidamente.

"No estamos interesados en gobernar su país, construir su nación. Estamos intentando darles el espacio y el tiempo para ser capaces de acumular las fuerzas suficientes para defenderse a sí mismos", señaló Clinton.

Agregó que Washington presionará al presidente afgano, Hamid Karzai, para que cumpla sus promesas de combatir la corrupción, y apoyará las medidas para incluir elementos moderados de los talibanes que renuncian a la violencia.