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Los forenses encontraron restos de tres militares en un ataúd

El forense de la Audiencia Nacional explicó el procedimiento llevado a cabo en 21 de los 30 féretros sobre cuya identificación existían dudas, los otros nueve fueron incinerados

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Hasta tres perfiles genéticos en un mismo féretro. Los forenses españoles que realizaron las pruebas de ADN a los cadáveres de los militares fallecidos en el accidente del Yak-42 encontraron en uno de los féretros un cadáver, una mano y dos botas con restos humanos. La mano pertenecía al cuerpo, pero cada bota era de otro fallecido, según explicó el experto adscrito a la Audiencia Nacional Juan Miguel Monje.

El perito, que declaró ante el tribunal junto a los once del Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses que realizaron las pruebas, explicó que por orden del Juzgado Central de Instrucción número 3 se procedió el 22 de noviembre de 2004 a exhumar los cuerpos de 21 de los militares fallecidos el 26 de mayo de 2003. Los féretros se trasladaron a las cámaras del cementerio de La Almudena, en Madrid.

Señaló que los otros nueve identificados erróneamente no pudieron ser exhumados, porque habían sido incinerados por sus familias. 'En los 21 casos pudimos demostrar a quién podían corresponder. Confirmamos que todos los casos estaban erróneamente identificados', aseveró el forense.

El caso más paradigmático de cómo realizó el equipo español que se desplazó a Turquía la identificación de los 30 militares a los que no se pudo reconocer visualmente es el del féretro AN7. De las cinco muestras de ADN tomadas resultaron tres perfiles genéticos: el del cuerpo principal, que coincidía con una mano introducida en una bolsa, y el de otros dos cadáveres. El féretro contenía dos bolsas con una bota cada una, una del número 43 y otra del número 45.

Las pruebas realizadas en España coincidían con los resultados obtenidos por las familias que se desplazaron a Turquía a someterse a análisis de ADN, tras conocer que las autoridades turcas habían dejado constancia en el acta de entrega de los cuerpos de que 30 de los 62 cadáveres no habían podido ser identificados.

Los que no pudieron declarar en el juicio fueron los médicos turcos que participaron en las autopsias. La Embajada en España ha informado al Ministerio de Justicia verbalmente de que no es posible declarar desde Turquía por el sistema de videoconferencia, por problemas técnicos. Invitan al tribunal a desplazarse a su país para realizar los interrogatorios.

El tribunal tiene que esperar a recibir la respuesta oficial, pero la conocida ayer supone que será muy complicado que finalmente decida llamar a declarar al fiscal turco que coordinó los trabajos de recogida e identificación de cadáveres y a los forenses llegados de Estambul que le ayudaron. Pero ello no tiene por qué ser óbice para acordar la principal prueba solicitada por el teniente fiscal de la Audiencia Nacional: la citación del número 3 de Defensa con Federico Trillo, Javier Jiménez-Ugarte.

Asimismo, compareció como testigo Francisco Javier González Castilla, hermano de un capitán que falleció en el accidente del Yak-42. Aseguró que el ex ministro de Defensa Federico Trillo se reunió dos meses después de la tragedia con su padre para pedirle que desactivara la labor que estaba desarrollando la asociación de familiares y que durante ese encuentro ni siquiera le dio el pésame.

González Castilla indicó que su padre, militar de graduación con 50 años de experiencia, fue el único familiar que pudo reunirse con Trillo tras el accidente, algo que no sucedió hasta el mes de julio de 2003, casi dos meses después de la tragedia.

Durante ese encuentro, que relató en su nombre porque falleció hace dos años, Trillo 'no le consoló y no le dio ninguna razón de qué es lo que había ocurrido'. 'Lo único que se limitó es a pedirle que interfiriera para que la asociación que estaba empezando a funcionar se plegara a lo que él quería, que era que no se investigase sobre lo ocurrido', dijo.

El testigo, que fue presidente de la Asociación de Familias Afectadas por la Catástrofe del Yak-42, señaló que las sospechas de que las identificaciones podían ser erróneas comenzaron cuando, tras un viaje a Trabzon (Turquía) en compañía del equipo de fútbol del Villarreal, varios allegados a las víctimas recogieron placas de algunos de los fallecidos. 'Sólo he visto a mi padre llorar una vez y fue caundo le dieron esa noticia -dijo-. Se dio cuenta de que había dado al Ejército 50 años de su vida y éste no le correspondía'.

González Castilla, que indicó que Defensa les dio la fecha del funeral de Estado el día después del acciente, también relató el contenido de las entrevistas que los familiares mantuvieron con el 'número 3' de Trillo, el ex secretario general de Política de Defensa Javier Jiménez-Ugarte, cuyo testimonio ha sido solicitado por la Fiscalía. En concreto, indicó que acudió a ese encuentro con su cuñada y su hermano, que como ingeniero aeronáutico rebatió las explicaciones sobre legislación aérea que el responsable ministerial les aportaba.

'Vimos que Jiménez Ugarte se ponía más tenso, más nervioso y más prepotente', relató antes de comentar que durante la entrevista no pudo concretarles qué protocolo legal se había utilizado para repatriar los cuerpos. 'Al final a mi cuñada le dijo que las puertas del Ministerio estaban abiertas para ella y a mi hermano que no volviera nunca más por el Ministerio', aseveró.

En otro punto de su declaración, reveló que el ex jefe del Estado Mayor del Ejército de Tierra, general Luis Alejandre Sintes, contestó una carta a su padre en la que le hacía 'un chantaje emocional', al preguntarle 'qué hubiera pensado mi hermano de la conducta de mi padre'. 'Mi hermano habría sido el primero en dar la cara y exigir responsabilidades', aseguró antes de expresar su deseo de que muchos militares se hubieran comportado 'con la misma lealtad y honor' que sus dos familiares.

También dijo que el psicólogo que envió el Ministerio de Defensa para asistir a las familias 'les intranquilizó mucho más' porque el mismo día del accidente (26 de mayo de 2003) le dijo a su madre que 'algo olía mal en todo esto', ya que los responsables del departamento dirigido por Trillo 'no daban señales de cómo se había producido el accidente'. 'Era alguien que en vez de ayudar a las familias creaba más inquietud', dijo.

Al término de la sesión, el presidente del tribunal, Javier Gómez Bermúdez, informó a las partes de que la Embajada Turca ha comunicado la imposibilidad de llevar a cabo los interrogatorios de dos médicos de la Institución Médica Forense de Trabzon y uno del Instituto de Toxicología de Estambul que estaban previstos para mañana, martes, por 'falta de condiciones técnicas'.

No obstante, la Embajada apuntó la posibilidad de que el tribunal se desplazara a Turquía para tomarles declaración, lo que, según Gómez Bermúdez, 'dificílmente' podría llevarse a cabo.