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Fracasa el plan para jubilarse

La rentabilidad de los fondos de pensiones españoles es la tercera parte de la de los suecos o estadounidenses

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Unos ocho millones de personas, casi la mitad de los españoles con trabajo, tiene un plan de pensiones. En total, estos productos acumulan unos 80.000 millones de euros y de su marcha dependerá la jubilación de muchos de sus contratantes. En el último año, el extracto mensual de buena parte de estos planes ha sido fuente de dolores de cabeza. Parte del dinero acumulado se ha esfumado.

Muchos ahorradores que soñaban con un retiro dorado, dudan ahora si quedará algo de dinero disponible en sus cuentas. Y se preguntan qué hacer. En 2008, el año del estallido de la mega crisis financiera, los planes de pensiones españoles perdieron de media un 7%, según datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). 'Las rentabilidades de este último año no son muy favorables. Pero hay que recordar que los planes españoles son los que menos han perdido en todo el mundo', afirma Ángel Martínez Aldama, director general de la Asociación de Instituciones de Inversión Colectiva y Fondos de Pensiones (Inverco).

Es cierto que el año pasado el valor de los fondos de pensiones españoles cayó menos que en otros mercados desarrollados. Los planes de Irlanda perdieron un 30%; los de Estados Unidos, un 22%; y la caída media para los países de la OCDE fue del 18%. Los planes españoles fueron, por tanto, los tuertos en el país de los ciegos.

Pero se debe recordar que en estos productos, pensados para el ahorro a muy largo plazo, lo importante es fijarse más en los resultados en períodos prolongados que en años aislados. Y aquí la comparación con otros países resulta demoledora.

En los últimos quince años, los planes españoles ganan un 4,20% anual, una cifra que ni se acerca a los resultados de otros países como Reino Unido, donde obtienen una rentabilidad superior al 9% anual para el mismo período. Y España sale todavía peor parada si se compara con los planes de Estados Unidos o Suecia, que casi triplican las ganancias de los productos españoles, o con los de Australia, en los que la rentabilidad anual supera el 14% (ver gráfico).

Si se mira más lejos, el resultado no mejora. En 18 años, la rentabilidad anual de los planes de pensiones en España es del 5,53%. Para muchos expertos, estos pobres resultados explican por qué el producto no acaba de tener el mismo tirón que registra en otros países de la zona. Para colmo, los planes españoles son más caros que los de otros países europeos. La comisión de gestión media en la Unión Europea es del 1%, mientras que en España se sitúa en el 1,34%, y eso que el perfil de los productos españoles, mucho más conservadores, debería hacer que los costes de gestión fueran más bajos.

La gran pregunta es por qué los planes españoles funcionan peor. Y la respuesta no es fácil. En primer lugar, el miedo a la bolsa hace que los ahorradores españoles se pierdan buena parte de las subidas a largo plazo. La bolsa, a pesar de las malas noticias que genera un día sí y otro también en los últimos meses, es el activo financiero que más riqueza ha generado en los últimos cien años. Y la mayor parte de los expertos considera que seguirá siendo así en el futuro.

Invertir en Bolsa

Explicar las virtudes de invertir en bolsa a los ahorradores a largo plazo es una de las tareas pendientes de los gestores de planes españoles y de los planificadores financieros. Un buen plan de pensiones, con un objetivo de inversión a 20 ó 30 años, no se puede permitir estar fuera de la bolsa. 'Hay que jugar con las fluctuaciones de la bolsa, aprovechar las distintas situaciones del mercado bursátil. Hay que acertar con el momento y apostar por la renta variable', explica Víctor Alvargonzález, consejero delegado de Profim, una firma de asesoramiento financiero independiente especializada en fondos de inversión y planes de pensiones. Según datos de la OCDE los planes de pensiones españoles invertían de media menos de un 30% en bolsa, frente al 58% de Reino Unido y el 67% de Irlanda.

Para muchos ahorradores españoles, además, su plan de pensiones es como un mal matrimonio, pero con una diferencia importante: cuesta más romper la relación en el caso de los planes. Aunque se permiten los traspasos entre planes, los ahorradores no pueden mover su dinero hacia otros productos que pueden presentar un mayor atractivo y la misma seguridad.