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El G-20 busca superar divisiones y reforzar fondos de rescate

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Los ministros de Finanzas del G-20 buscaban el sábado asegurar a los países en problemas que pueden confiar en la asistencia internacional, pero aún no parecen estar de acuerdo en los siguientes pasos para abordar la peor crisis económica desde la década de 1930.

Brasil, Rusia, India, y China hicieron un llamamiento para un control más estricto de los fondos de cobertura, pero un responsable europeo dijo que el tema no era la máxima prioridad para Reino Unido, donde se realizará el 2 de abril una cumbre de líderes del G-20.

Londres y Nueva York acogen la mayor parte de la actividad con estos fondos.

Sin embargo, el primer ministro británico, Gordon Brown, afirmó que va a haber un "cambio enorme" sobre estos fondos y otras áreas bursátiles hasta ahora poco reguladas.

Los ministros se reunieron al sur de Londres para preparar la cumbre de abril, pero la esperanza de progresos concretos este fin de semana eran limitados, debido a las divisiones sobre el énfasis que debería darse al gasto fiscal y a la regulación de los mercados.

Tampoco había claridad sobre la forma en que Estados Unidos planeaba deshacerse de los activos tóxicos de los bancos, que según muchos es esencial para que la economía empiece a crecer nuevamente.

Esto desplazó el tema central a la necesidad de asegurar que el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco del Desarrollo de Asia y otras agencias tienen la capacidad suficiente para acudir en rescate de los países en dificultades.

"Necesitamos un compromiso de los países de que harán todo lo que sea necesario y mientras sea necesario para apoyar a sus economías", dijo Alistair Darling, ministro de Finanzas de Gran Bretaña, país que organiza las negociaciones en un lujoso hotel del sur de Inglaterra.

Quizás precavido ante el repentino y masivo éxodo de fondos ocurrido durante la crisis financiera asiática en la década de 1990, Darling añadió: "Realmente debemos actuar para detener los daños hechos a las economías emergentes, que ahora están viendo el dinero salir de sus sistemas".

MÁS RECURSOS

El FMI ha gastado cerca de 50.000 millones de dólares (unos 38.674 millones de euros) en planes de rescate para países del este de Europa en los últimos meses y está solicitando que sus fondos para estos casos se dupliquen a 500.000 millones de dólares, mientras que el Banco de Desarrollo de Asia también espera más recursos.

China, India, Rusia y Brasil respaldaron la idea y funcionarios señalaron que el comunicado que se emitirá debería cubrir el tema.

"Es necesario que las instituciones financieras multilaterales expandan sus préstamos para afrontar el declive masivo", dijeron en una declaración China, India, Rusia y Brasil, las cuatro potencias emergentes del G-20.

Las cuatro economías y el resto del G-20 representan más del 80 por ciento del PIB mundial, que este año se espera que se contraiga más que en ningún otro período desde la década de 1930, mientras la crisis económica que se inició en 2007 en Estados Unidos afecta la confianza, la actividad, el comercio y el empleo en todo el mundo.

Responsables que hablaron a condición de no ser identificados indicaron que la reunión evitaría las diferencias en cuestiones como la cantidad que los gobiernos deberían gastar, y que sólo mencionaría de forma general que se debe hacer lo posible por apoyar la demanda con estímulos fiscales.

Estados Unidos demandó a inicios de esta semana que otros gobiernos comprometan el dos por ciento de su PIB a tales planes de estímulos e incluso más de lo que están haciendo actualmente en algunos casos, pero ello expuso las diferencias con países como Francia y Alemania.

Francia considera que la solicitud de Washington es una distracción para que el G-20 cumpla los compromisos de la cumbre de noviembre pasado, en la que se acordó combinar los planes de estímulo con reformas para controlar los excesos de los bancos y los mercados financieros que llevaron a la crisis.

El jefe del Banco Mundial, Robert Zoellick, que también asiste al encuentro del sábado, dijo que el gasto gubernamental dará a la economía poco más que un placebo si los gobiernos no eliminan los activos tóxicos de los bancos, que continúan socavando la confianza y el deseo de dar crédito o invertir.