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El Gobierno galo excluye un plan de relanzamiento con gasto público y pide una respuesta a la UE

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Confrontado al crecimiento negativo de la economía en el segundo trimestre y privado de todo margen de maniobra presupuestario, el Gobierno francés excluyó hoy relanzar la actividad con dinero público, apostó por las reformas estructurales y llamó a una respuesta europea "coordinada" ante la ralentización.

El primer ministro, François Fillon, formuló estas conclusiones ante la prensa tras presidir una reunión de crisis con los miembros de su Gobierno conservador encargados de los temas económicos.

El objetivo de esta sesión, a tres días del primer consejo de ministros tras la pausa estival de agosto, era evaluar la situación, después de que la semana pasada se anunciara que el Producto Interior Bruto (PIB) de Francia había bajado un 0,3 por ciento en el segundo trimestre, su primera caída en casi seis años.

Esa estimación preliminar "no es una sorpresa" y es el mero "reflejo francés de la tendencia general de la economía mundial en este período", insistió Fillon, que pidió "sangre fría" ante esta "ralentización", consideró que "no es razonable" hablar de "recesión" y vaticinó un crecimiento "positivo" para todo el año.

Técnicamente, se entra en recesión cuando el PIB es negativo dos trimestres consecutivos. El Banco de Francia estimó hoy que el PIB debería crecer un 0,1% en el tercer trimestre, lo que, en caso de estancamiento en el cuarto, aseguraría una progresión del 1 por ciento para todo el año.

Es decir, un crecimiento muy inferior a la previsión gubernamental, ya rebajada y que volverá a revisarse en otoño, de un 1,7-2 por ciento, y que obligará a un estricto control del gasto para reducir el déficit público hasta un 2,5 por ciento del PIB este año, un objetivo que mantiene el Gobierno, según reiteró hoy Fillon.

Para 2009, en cambio, indicó que el objetivo de reducir el déficit público hasta el 2 por ciento del PIB podría revisarse en vista de cómo evolucionen "otros" factores de la coyuntura, como los precios energéticos y agrícolas y los tipos de cambio.

Fillon insistió en que un relanzamiento de la economía por medio del gasto público no sería "ni posible ni deseable ni eficaz".

Francia no necesita un plan de relanzamiento, que sería "artificial", sino "reformas estructurales", dijo, para restablecer la competitividad de la economía y prepararla para aprovechar la mejora de la coyuntura internacional cuando se produzca.

Ha pedido que se "aceleren" los decretos de aplicación de diversas leyes recién votadas y que deben favorecer el poder adquisitivo, a través de una bajada de precios en la distribución, y apoyar a las pequeñas y medianas empresas.

En este período "difícil", que debería durar "unos" meses, es preciso velar porque los hogares más modestos no sean los más afectados, dijo Fillon, al recordar las reformas "importantes" en ese sentido que el Parlamento debatirá desde septiembre.

Al rechazar las críticas de la oposición socialista, que acusa al Ejecutivo de "autismo" y de haber "dilapidado" los medios presupuestarios con las rebajas fiscales de 2007, Fillon sostuvo que la única respuesta nacional apropiada es la de las reformas emprendida por su Gobierno y el presidente, Nicolas Sarkozy.

Además, consideró "indispensable" una respuesta "coordinada" de los países de la Unión Europea (UE) ante la ralentización económica, que afecta a toda la zona euro, donde, por primera vez desde la creación de la moneda única, el PIB ha bajado en el segundo trimestre.

"En una Europa unificada en lo económico y en particular en una zona euro unificada en el plano monetario, debe haber una respuesta coordinada de los diferentes países", afirmó.

Como presidenta de turno de la UE, Francia tiene "la responsabilidad" de "suscitar el debate sobre la coordinación de las políticas económicas europeas", dijo Fillon.

Precisó que la ministra de Economía, Christine Lagarde, le propondrá en breve a él y a Sarkozy un "método" para lanzar esa discusión en la reunión que los titulares de Finanzas de la UE celebran entre el 11 y el 13 de septiembre en Niza.