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El Gobierno mexicano condena la "barbarie" que costó la vida a 19 drogadictos

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Diecinueve toxicómanos murieron hoy en un nuevo ataque a un centro de rehabilitación en Chihuahua (norte de México), atribuido a bandas de narcotraficantes y condenado "enérgicamente" por el presidente Felipe Calderón.

El mandatario mexicano, quien se encuentra en Sudáfrica por el Campeonato Mundial de Fútbol, donde hoy debutó la selección de su país, condenó a través de un comunicado el ataque al centro de rehabilitación y lo calificó como "indignante".

Hechos así, afirma la nota, "refuerzan la convicción de combatir con toda la fuerza de la ley a los grupos criminales que realizan semejantes actos de barbarie", sostuvo el mandatario, quien ha convertido la lucha contra el crimen organizado en una de sus prioridades políticas.

Además Calderón expresó "sus más sentidas condolencias a los familiares de las víctimas" y deseó "una pronta recuperación a quienes resultaron heridos".

Al parecer las víctimas fueron encañonadas, sacadas a la calle y acribilladas desde corta distancia por sus victimarios, varias de ellas en la cabeza.

Por el momento ni el gobierno del estado de Chihuahua, ni su titular, el gobernador José Reyes Baeza, han hecho declaraciones sobre el suceso. Tampoco se ha pronunciado el alcalde de Chihuahua, Gustavo Madero.

Sin embargo, versiones extraoficiales apuntan a que las víctimas, que aún no han sido identificadas, podrían estar vinculadas al cártel de Sinaloa, que encabeza Joaquín "El Chapo" Guzmán, y haber sido asesinadas por un grupo rival vinculado con el cártel de Juárez, dirigido por Vicente Carrillo Fuentes.

La matanza sucede en un momento en que el Gobierno del presidente Calderón ha lanzado una intensa lucha contra los cárteles de la droga, cuyas acciones han costado la vida a 22.743 personas del 1 de diciembre de 2006 a mediados de abril pasado, según datos oficiales de un informe del Senado filtrado hace dos meses.

En Chihuahua han sucedido ya varios asesinatos de jóvenes en rehabilitación por su adicción a las drogas en los últimos dos años, especialmente en Ciudad Juárez, población fronteriza con El Paso (EE.UU.).

El 3 de septiembre del año pasado 18 personas de las 50 que había en el centro para drogodependientes de "El Aliviane" fueron asesinadas.

Casi dos semanas más tarde, el 15 de septiembre, un grupo de sicarios armados con fusiles automáticos ingresó en otro centro de rehabilitación, "Centro de Vida", en la colonia El Papalote, y asesinó a tiros a nueve hombres y una mujer.

Con anterioridad a ambos sucesos, el 1 de junio, cinco personas más fueron asesinadas en otro centro atacado por desconocidos.

En Ciudad Juárez, la urbe más violenta de México, hubo en mayo 253 homicidios, lo que convirtió ese mes en el más violento del año, informaron el pasado 1 de junio fuentes de la fiscalía estatal.

El cártel de Juárez, originario de esa población, y el de Sinaloa se disputan el control de las actividades ilícitas en la urbe, que hasta el pasado 8 de abril estuvo vigilada por el Ejército pero que desde esa fecha ha puesto la seguridad en manos de unos 5.000 agentes de la Policía Federal.

El año pasado Chihuahua fue el estado mexicano más violento con 3.250 muertes de las 7.724 vinculadas a la acción del crimen organizado en todo México, el 42% de las ocurridas en el país, según un recuento extraoficial publicado por el diario mexicano El Universal en enero pasado.

Por detrás de Chihuahua se ubicaron otros estados como Sinaloa (930), Durango (734), Guerrero (672), Baja California (444), Michoacán (356), Sonora (222), Guanajuato (177), Estado de México (150) y Coahuila (115), de acuerdo con la versión periodística.

En Tamaulipas, en el Golfo de México, la violencia se cobró hoy la vida de al menos 20 personas en distintos hechos.

Los cuerpos, con impactos de bala, fueron encontrados en varios lugares de Ciudad Madero, según dijo a Efe un portavoz de la Procuraduría (Fiscalía) General de Justicia de Tamaulipas.