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Gordon Brown hace una visita sorpresa a Irak

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El primer ministro británico, Gordon Brown, llegó el miércoles a Bagdad en una visita no anunciada, un día después de que el Gobierno iraquí redactara una ley que allana el camino para que 4.100 efectivos británicos se retiren de Irak a finales de julio de 2009, más de seis años después de la invasión encabezada por Estados Unidos.

El cuarto viaje de Brown al país en calidad de primer ministro se produce poco después de una visita del presidente estadounidense George W. Bush, que tuvo que esquivar los zapatos que le lanzó un periodista iraquí en una muestra de la indignación que sienten muchos iraquíes por la violencia sectaria.

El líder británico se reunió con el primer ministro iraquí, Nuri al Maliki, y otras autoridades para discutir las relaciones futuras del país con Reino Unido, el principal socio de EEUU en la guerra y antigua potencia colonial de Irak.

"El papel jugado por las fuerzas de combate británicas está llegando a su fin. Estas tropas tendrán que haber completado sus tareas en la primera mitad de 2009 y entonces dejarán Irak", indicaron los dos primeros ministros en un comunicado conjunto.

"Pero la sociedad entre los dos países continuará para tomar nuevas dimensiones".

La ley que establece los términos de la retirada de los 4.100 efectivos británicos cubre también la presencia de tropas australianas, estonias, rumanas, salvadoreñas y de la OTAN que permanecen en la zona, y debe ser aprobada por el parlamento iraquí.

El texto marca el final de mayo como la fecha límite para operaciones de combate y el final de julio para la retirada.

"Estamos muy satisfechos con lo que hemos visto en el acuerdo y esperamos que el parlamento iraquí lo apruebe muy pronto", dijo un alto funcionario británico que pidió no ser nombrado.

Las autoridades británicas dicen que una vez pasada la retirada oficial no esperan tener más que un puñado de tropas en Irak, llevando a cabo ejercicios de entrenamiento.

El país llegó a desplegar 45.000 soldados para luchar en Irak, pero la gran oposición pública a la guerra instó al Gobierno a ir reduciendo las operaciones de combate.

La mayoría de los países integrantes de la coalición liderada por Estados Unidos ha dejado Irak conforme se reducía la fuerte violencia que asoló al países en los últimos años, y la policía y el Ejército iraquí han ido asumiendo mayores responsabilidades en la lucha con la insurgencia que queda.

Reino Unido considera que su trabajo en el país está hecho y que la región en torno a la ciudad sureña de Basora y los principales campos y puertos petrolíferos de Irak, de los que era responsable, están a salvo en manos de las fuerzas locales.

El proyecto de ley es semejante al acuerdo de "estatus de fuerzas" firmado entre Irak y EEUU, y que se aprobó en el parlamento iraquí tras un intenso debate.