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Guiraudie ataca en "Le roi de l'evasion" la rigidez de los roles establecidos

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El director francés Alain Giraudie ha presentado hoy en el Festival Internacional de Cine de Gijón su largometraje "Le roi de l'evasion" como una "pelicula anti Sarkozi" en la que ha intentado quebrar la rigidez de los roles establecidos.

La cinta, que narra la historia de un cuarentón homosexual contrahecho y aburrido que decide mantener un romance con una jovencita, participa en la sección oficial y ha causado muy buena impresión en la critica tras el pase de prensa celebrado hoy. mañana.

El cineasta ha dicho que ha rodado "una película anti Sarkozi", en referencia al presidente de la República Francesa, por considerar que el mandatario galo "encarna los valores tradicionales" de una época "gris", en la que predominan las "etiquetas" y "todo está estructurado e inamovible".

En rueda de prensa, Guiraudie ha asegurado estar "harto" de que "los guapos vayan con los guapos, los homosexuales con los homosexuales y los heteros con los heteros" y que por ello ha intentado filmar una historia de "provocación" que haga reflexionar al publico.

"Le roi de l'evasion" aborda el tedio desde la perspectiva del humor en una comedia erótica que eleva el deseo carnal y vital a categoría de religión para mostrar un camino de búsqueda personal que el director considera "absolutamente necesaria en estos tiempos".

Interpretada por Ludovic Berthillor, en el papel de Armand Lacourtade, el homosexual aburrido, y Hafzia Herzi, en el rol de Curfi, la sensual jovencita que le seduce, el filme es una hilarante secuencia de absurdos que desnudan prejuicios sociales y entonan una oda a la libertad.

Un gay gordo, vendedor de maquinaria agrícola que anda en bicicleta y corre en calzoncillos durante gran parte de la película y una adolescente forman una pareja poco convencional para una historia de amor con ritmo de comedia, pero logra convencer desde el primer fotograma.

Guiraudie ha recordado hoy que aunque en un primer momento no había pensado en un actor entrado en kilos para este personaje, finalmente Ludovic Bertillor "impuso su personalidad arrolladora de genial comediante" en el casting y le dio a la historia una nueva vuelta de tuerca en cuanto a la critica a los convencionalismos.

El director ha reconocido haber tenido dudas de como "iba a funcionar" un cuerpo de 100 kilos de peso en las escenas de sexo con una jovencita, pero luego en el rodaje todo "encajó perfectamente" y la paradoja visual se convirtió en un nuevo elemento de provocación.

El cineasta francés ha dicho que podía haber llevado la situación al extremo de hacer una obra "subversiva" pero prefirió quedarse en la sutileza del humor.

Es una crítica a una época histórica en la que "los ideales libertarios de los años setenta se han acabado en la lógica del supermercado" y la vida se ha vuelto monótona.

Guiraudie se ha rebelado contra esa monotonía, convencido de que la "ley del deseo no obedece a la ley de la oferta y la demanda".