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‘Gustatio’ romana en Veranes

Todos los domingos de agosto se puede disfrutar de los sabores de la cocina de la época tras la visita a esta villa romana de Gijón.

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Si nos dijeran que el menú consiste en epityrum, moretum, patina zomoteganon, metulus, in polypo, luis in aprum elixum o basynias serían muchos los que rechazarían sentarse a la mesa, porque la sugerencia no pinta muy atractiva, pero si se traduce: pasta de aceitunas, queso fresco aliñado, pastel de pescado, mejillones al mosto, pulpo estofado, jabalí o bocaditos griegos,  la cosa ya cambia.

Es la Gustatio Romana que todos los domingos de agosto se puede saborear en la Villa Romana de Veranes tras una visita guiada a la misma acompañados por el fauno de la villa; una degustación de pequeños platos elaborados a partir de recetas tradicionales con los productos más estimados en aquella época.

El punto de encuentro es la Oficina Infogijón del Puerto deportivo, a las 11,30 de la mañana, y la fecha límite de inscripción es el jueves anterior a la visita. El precio para los adultos es de 20 € y de 10 para los niños de 4 a 12 años.

Conocida desde antiguo como Torrexón de San Pedro, la villa romana de Veranes comprende aproximadamente una hectárea de extensión en el lugar conocido como Venta de Veranes (parroquia de Cenero), a 12 kilómetros de Gijón y en la Ruta de la Plata. Se trata de una gran casa señorial tipo villa que se construyó en el Bajo Imperio (s. IV d. C.) sobre las primitivas ruinas de un asentamiento rústico altoimperial de considerable relevancia. Perteneciente a un notable propietario, que seguramente se llamaba Veranius, presenta tres fases de reforma y ampliación arquitectónica que se desarrollan a lo largo del siglo IV d. C., aunque la mansión continuó en uso hasta el siglo V d. C.

La visita al Museo de la Villa Romana de Veranes se realiza a través de un edificio de recepción que actúa como puerta de entrada a los restos de la villa romana y que consta de una sala de audiovisuales y otra de exposiciones. En el tránsito hacia las ruinas se puede contemplar una zona ajardinada donde se reproducen algunas especies documentadas en las excavaciones como el cereal y la vid.

La visita al yacimiento se realiza a través de un camino enlosado que desciende hasta las distintas estancias del monumento, algunas de las cuales conservan parte de sus pavimentos originales, como el mosaico polícromo de la de representación (oecus), protegido por una cubierta que evoca el volumen que en su origen tuvo esta habitación.


Turismo de Gijón