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"El Estado puede haber eximido a la empresa, las víctimas no"

Entrevista: Pablo Fajardo. Abogado representante de las víctimas de contaminación.

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Nació el año en que Texaco comenzó a sacar crudo de Ecuador, 1972, y estudió Derecho a distancia, mientras trabajaba. La determinación de este abogado ha hecho que las víctimas de la contaminación acaricien la posibilidad de una victoria en los tribunales.

¿Qué piden a la empresa?

Pedimos que se repare el daño en la medida de lo posible. Que se limpie el suelo, el agua subterránea y superficial para que sea apta para el consumo humano. Para que los pueblos recuperen su dignidad.

¿Cuánto costaría?

El perito estima que más de 27.000 millones de dólares. Pero la mayor parte del daño es irreparable. El ecosistema destruido, la cultura indígena perdida, las 2.000 vidas segadas por el cáncer, eso no se recupera con ninguna plata.

¿Por qué operó Texaco así?

Por economía y por racismo. Usó la tecnología que le permitía obtener la mayor ganancia con la menor inversión. Y hacía en la Amazonia ecuatoriana lo que no haría en Estados Unidos. Porque para ellos la vida de un indígena vale menos que la de un estadounidense.

Texaco alega que cumplía la ley entonces vigente.

Es falso. Estaba el Código de la Salud o la Ley de Aguas, que prohibían la contaminación que pusiera en riesgo la salud humana. Y, en el contrato con el Estado, la empresa se comprometía a no contaminar.

¿Tiene responsabilidad el Estado ecuatoriano?

Hasta 1990, la responsabilidad técnica fue de Texaco. Luego la empresa estatal Petroecuador heredó esas técnicas y los primeros años hizo exactamente lo mismo. Hoy ha corregido mucho. Ya no se tira crudo a las carreteras, ya no hay aguas de formación botadas a los ríos. El daño de Petroecuador lo abordaremos en otro juicio.

La empresa también afirma que limpió la zona a raíz del contrato de finalización que firmó con el Estado en 1995.

Esa limpieza fue un fraude contra el país. Hay más de 500 piscinas donde sólo se echó tierra encima de los restos de petróleo. En el juicio, inspeccionamos más de 30 pozos supuestamente limpios, se tomaron muestras y en todos resultó que había hidrocarburos tóxicos. Además, el Estado ecuatoriano puede haber firmado un contrato que exime de responsabilidad a Texaco, pero eso es el Estado, no las víctimas. Las víctimas siguen teniendo derecho a reclamar justicia.

¿Cómo ha actuado la empresa durante el juicio?

Ha hecho lo imposible para que no haya sentencia. Se ha dedicado a obstruir la justicia, crear incidentes, tender trampas Lo último ha sido armar un vídeo con personas pagadas por Chevron que le ofrecen tres millones de dólares al juez. Este los rechaza, pero al final se vio obligado a renunciar. Ahora el nuevo está estudiando el litigio antes de dictar sentencia.

Esta batalla ha tenido un costo personal muy alto. Su hermano fue asesinado.

El costo ha sido grandísimo para la familia, siempre le pido perdón a mi madre, que es la que más sufre. Son retos que uno se pone en la vida. Por tus ideales crees que es lo justo y no importa el sacrificio. El asesinato de mi hermano nunca fue esclarecido. No puedo culpar a Chevron porque no tengo pruebas, pero claro que ha habido persecución, amenazas, insultos. Somos conscientes de que lo peor está por venir. Chevron es capaz de esto y mucho más. Pero vamos a seguir hasta el final.