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Honduras envía una misión a la OEA y Zelaya prosigue su campaña internacional

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El nuevo Gobierno de Honduras dio hoy su primer paso para concretar un diálogo con la OEA que permita hallar una salida a la crisis, al tiempo que el derrocado mandatario Manuel Zelaya dijo que seguirá en gira internacional, dentro de la cual mañana visitará EE.UU, mientras prepara de nuevo su regreso al país.

Un día después del frustrado retorno de Zelaya a Honduras y de que el conflicto desatado tras el golpe de Estado del 28 de junio se cobrase sus dos primeras víctimas mortales, el Gobierno encabezado por Roberto Micheletti anunció el envío a Washington de una comisión para dialogar con los países de la Organización de Estados Americanos (OEA).

Según fuentes diplomáticas cercanas al Ejecutivo interino, la delegación estará integrada por nueve personas, entre ellas los ex cancilleres hondureños Guillermo Pérez-Cadalso y Leónidas Rosa Bautista, así como el candidato presidencial de la Democracia Cristiana para las elecciones de noviembre próximo, Felícito Ávila.

La misión, que llega esta noche a Washington, es "multipartidista y multisectorial" y, por tanto, no es considerada por sus integrantes una representación oficial de Micheletti, indicaron las fuentes.

El embajador de Honduras en Estados Unidos, Roberto Flores Bermúdez, quien reconoce al Gobierno de Micheletti y que sigue ejerciendo su cargo en Washington a pesar de haber sido destituido el pasado día 1 por Zelaya, también se sumará a la comisión, que se reunirá mañana para definir su agenda.

En declaraciones a la radio HRN de Tegucigalpa, Flores Bermúdez, dijo hoy desde Washington que la OEA dio "una respuesta positiva" a la propuesta de diálogo planteada el domingo por el presidente de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) de Honduras, Jorge Rivera.

El secretario general del organismo regional, José Miguel Insulza, dijo anoche desde El Salvador estar dispuesto a "seguir adelante con todas las gestiones diplomáticas" para lograr que se cumplan "las normas que todos los países han adoptado".

La Asamblea General de la OEA, que el fin de semana pasado suspendió a Honduras del Sistema Interamericano, encomendó a Insulza intensificar "todas las gestiones diplomáticas".

Además, le pidió promover "otras iniciativas para la restauración de la democracia y el Estado de derecho en la República de Honduras y a la restitución del presidente José Manuel Zelaya Rosales".

En dicho marco podría producirse el contacto de la OEA con la delegación hondureña encaminado a encontrar una solución a la profunda crisis que vive el país tras el derrocamiento de Zelaya y que ayer se cobró sus primeras dos víctimas mortales.

La intención de la representación del país centroamericano es abrir un diálogo en el que participen otros países de la OEA y funcionarios de "menor rango" del organismo designados por el secretario general.

Si las conversaciones prosperan, entonces se elevarían a un nivel superior de representación.

La misión hondureña coincidirá con la visita de Zelaya a Washington, donde mañana se entrevistará con la secretaria de Estado, Hillary Clinton.

El mandatario depuesto anunció desde Managua, a donde llego procedente de El Salvador tras su frustrado viaje a Honduras, que hablará con Clinton del cumplimiento de las resoluciones de las Naciones Unidas y de la OEA que piden "el respeto a los regímenes surgidos de la voluntad popular".

También dijo que abordará las "sanciones que estos regímenes tienen que sentir a nivel internacional, con el fin de que estos eventos que se han dado, como el caso de Honduras, no se vuelvan a repetir en sus países y en ninguna parte del mundo".

Por otro lado, aseguró que volverá a intentar regresar a Honduras, pero esta vez sin previo aviso, tras el fallido intento de ayer.

"Lógicamente mi error fue avisarles, porque me pusieron retenes, al Ejército, francotiradores y empezaron a asesinar gente. Ahora no voy a avisar", indicó.

"No les voy a decir (cómo llegará), porque entonces se preparan, pero me pueden esperar por cualquier lugar de Honduras, en cualquier municipio, en cualquier departamento", señaló Zelaya, quien observó que en Honduras la Constitución dice que ningún hondureño puede ser expatriado, y menos si es el presidente.

En tanto, Tegucigalpa recobraba una aparente tranquilidad tras la tensión vivida ayer, cuando se registraron enfrentamientos entre militares y seguidores de Zelaya, que lo esperaban en el aeropuerto de Tegucigalpa, con un saldo de al menos dos muertos y una decena de heridos.

El nuevo canciller hondureño, Enrique Ortez, declaró a los medios extranjeros que hubo dos muertos en los incidentes, pero negó que la policía o los militares hubiesen disparado contra los manifestantes.

Durante esos choques, un joven de 19 años murió, víctima de un balazo en la cabeza, cuya autoría no ha sido establecida por las autoridades policiales, que anunciaron una investigación.

Sin embargo, el padre del joven, un pastor evangélico de 57 años, aseguró a Efe que a su hijo lo mató "un francotirador" desde la pista del aeropuerto de Tegucigalpa, y que él vio cómo disparaba.

"No hay ninguna responsabilidad de las fuerzas de seguridad" en los hechos, respondió Ortez.

El depuesto presidente hondureño, Manuel Zelaya, fue detenido y expulsado del país por los militares el pasado 28 de junio, y ese mismo día el Congreso hondureño lo destituyó y nombró en su lugar al hasta entonces titular del Legislativo, Roberto Micheletti.