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Cómo impacta la rebaja de los tipos en el bolsillo del ciudadano

El efecto más palpable para la economía familiar es la reducción de la cuota de la hipoteca

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Un recorte en los tipos de interés oficiales influye en el precio al que los bancos se prestan dinero entre sí y paulatinamente produce una rebaja del nivel de la referencia hipotecaria por excelencia: el Euríbor. Así, el efecto más palpable para la economía familiar es la reducción de la cuota de la hipoteca.

También debería serlo para una pyme que pida o amplíe un crédito, pero los bancos tienen la última palabra (conceder el préstamo y en qué condiciones) y, por ahora, la caída del precio del dinero no se ha traducido en mayor liquidez.

Los que no tienen un préstamo, quizá tengan unos ahorros y para ellos llegan las malas noticias: ni la bolsa ni los depósitos a plazo les darán rentabilidad a lo largo de este año. De hecho, será difícil encontrar un lugar donde invertir porque la perspectiva es que los tipos sigan a la baja.

Las hipotecas podrían bajar más del 30%. Los hipotecados a los que les toca la revisión del préstamo en marzo, serán los primeros en saborear las mieles de un Euríbor por debajo del 2% (si no tienen por contrato un límite más alto). Las previsiones apuntan a que la referencia por excelencia de estos créditos finalice el mes por debajo incluso del 1,9%, lo que podría llevar a una cuota media, cerca de los 640 euros para una hipoteca de 150.000 euros, a 26 años con un diferencial del 0,5%) .

Los expertos discrepan sobre el suelo del Euríbor, pero en verano la referencia se situará previsiblemente alrededor del 1,5%. De ser así, la cuota caería al entorno de los 610 euros, casi un 35% menos que un año antes.

Los depósitos pierden atractivo. Pese a la necesidad que tienen las entidades financieras de captar liquidez, la rentabilidad de los depósitos a plazo cae con celeridad, en línea con el abaratamiento del precio del dinero. Aunque muchos bancos conservan en sus escaparates agresivas ofertas de depósitos para atraer a clientes, lo cierto es que la rentabilidad media de estos productos, según el Banco de España, ha disminuido conforme se han moderado los tipos de interés.

Con los tipos al 2% en enero, la rentabilidad de un depósito a plazo para familias era del 3,4%, casi un punto porcentual menos que un año antes. Para las empresas la rentabilidad era del 2,7%, también inferior a la de enero de 2008.

La bolsa no siente pero padece. Habitualmente, un recorte de tipos tan agresivo para Europa como el que se abordó ayer, hubiera supuesto una bocanada de aire fresco para la bolsa. La mayoría de las empresas cotizadas están fuertemente endeudadas y una caída de tipos de interés les beneficia para facilitar la refinanciación. También además por las buenas perspectivas que se abren para el consumo.

Sin embargo, la bolsa agravó ayer su caída, en parte porque el recorte de tipos estaba descontado y desde el parqué no se percibe un cambio de perspectiva. Con los tipos tan bajos y la bolsa en negativo, el ciudadano que tenga ahorros va a tener complicado obtener rentabilidad por su dinero en los próximos dos años.

El IPC marca la estrategia del BCE. A diferencia de la Reserva Federal de EEUU, el Banco Central Europeo (BCE) tiene como mandato mantener la estabilidad de precios y no impulsar el crecimiento. Por eso, la política monetaria que se practica en Europa tiene como principal referencia el nivel de inflación, cuyo objetivo es un 2% de media cada año.

Las constantes caídas de los precios, lastrados por el recorte del barril de petróleo, han permitido al BCE continuar reduciendo el precio del dinero para incentivar el consumo y mantener así los precios. Sin embargo, sobre algunos países europeos continúa aleteando el riesgo de una deflación, lo que pone en entredicho la validez de la política monetaria como único instrumento.

El miedo le gana al deseo de gastar. Reactivar el crédito y por tanto el consumo es el objetivo que subyace en el recorte de tipos del BCE, que entiende que así se entra en un nivel sano de precios. Sin embargo, el miedo a perder el empleo o a que la economía empeore, ha congelado las decisiones de consumo de los europeos.

Así, la tasa de ahorro de los hogares de la zona del euro ha remontado a su nivel más alto de los últimos cuatro años (14,4%) y la española sigue la misma tendencia. Además, las duras condiciones que exigen las entidades financieras a la hora de conceder un crédito también han echado para atrás las compras de los inversores más atrevidos o que habían encontrado por finuna ganga.

A.M. VÉLEZ

La esperada e histórica bajada del precio del dinero decidida ayer por el Banco Central Europeo (BCE) satisfizo a los analistas, que prevén nuevos recortes ante la maltrecha situación de la economía de la UE y la ausencia de riesgo de inflación (cuyo control es la primera prioridad del banco). Sí descartan que el precio del dinero acabe en el 0%, como ha ocurrido en Estados Unidos. 'El BCE no tiene trayectoria ni una capacidad de reacción tan urgente como la Fed' estadounidense, recuerda Gregorio Izquierdo, director de estudios del Instituto de Estudios Económicos.

Para el economista jefe de Cemex, Manuel Balmaseda, el suelo de los tipos en Europa está en 'niveles próximos a cero': en torno al 0,5%. Confía en una pronta bajada, aunque el BCE dejará margen: 'Se corre el riesgo de llegar [al nivel mínimo] demasiado rápido y entrar en una espiral de liquidez, como le pasó a Japón'.

Tanto Balmaseda como el economista jefe de Intermoney, José Carlos Díez, consideran muy importante la referencia que ayer hizo el presidente del BCE, Jean-Claude Trichet, a la posibilidad de adoptar medidas 'heterodoxas', como la compra de activos deteriorados a los bancos para sacarlos de su balance. Una medida 'no tan distinta de la Corporación Bancaria que se creó en España con la crisis de los 80', recuerda Juan José Toribio, director del IESE.

'A diferencia de lo que ocurre en España con el Fondo para la Adquisición de Activos Financieros [que obliga al Tesoro a emitir deuda pública para financiarlos, lo que resta liquidez al sistema], si lo hiciera el BCE, la liquidez podría aumentar porque tiene capacidad de emitir dinero', dice Díez, que considera que, de adoptarse, sería una decisión 'fantástica' para España.