Publicado: 14.03.2014 07:00 |Actualizado: 14.03.2014 07:00

Los "incidentes" de la Guardia Civil que Fernández Díaz decidió ignorar

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El informe de la Guardia Civil sobre la tragedia de Ceuta pone en entredicho la férrea postura adoptada por el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, quien no reconoció el uso de pelotas de goma contra los inmigrantes que trataban de alcanzar la costa española a nado hasta cinco días después de recibir la citada documentación.

Eufemísticamente titulado Informe incidentes frontera de Ceuta día 6/02/2014 (pdf), fue elaborado en apenas dos días y firmado por el teniente general Cándido Cardiel Ojer, director operativo de la Guardia Civil. La fugaz investigación echa la culpa de su muerte a los propios indocumentados y determina que fallecieron "en territorio o aguas marroquíes, siendo la causa probable del ahogamiento derivado de la avalancha humana que llevó a los inmigrantes hacia el mar".

Pese a las quejas y denuncias de partidos políticos, autoridades comunitarias, organizaciones no gubernamentales y la Defensora del Pueblo, el informe exculpa a los subordinados y subraya que no hubo "relación causa efecto entre el empleo de los medios antidisturbios por parte de los agentes de la Guardia Civil y dichos fallecimientos". Reconocía así, mientras el ministro lo negaba, el uso de pelotas de goma cuando los inmigrantes se encontraban indefensos mar adentro, donde difícilmente podrían mostrar una "actitud beligerante" ni mucho menos arrojar piedras y palos, como aseguró el titular de Interior para justificar los contundentes medios utilizados contra las personas que intentaron burlar la frontera por tierra.

La Guardia Civil también indica que la distancia que media entre el punto en el que se efectuaron los disparos y la zona de impacto, en "aguas españolas", fue superior a 25 metros. Más allá del sentido que pueda tener disparar pelotas de goma a alguien que se encuentra en el mar (el objetivo era, según Cardiel Ojer, "delimitar la traza fronteriza"), los protocolos de las fuerzas de seguridad prohíben usar ese material antidisturbios a menos de 50 metros, al menos durante las protestas y manifestaciones.

El informe también deja en evidencia al propio director general del cuerpo, Arsenio Fernández de Mesa, destinatario de la investigación: "Se pudo observar como en muchas ocasiones los artilugios que estaban utilizando como flotadores y chalecos salvavidas se desprendían del cuerpo de los inmigrantes o bien no les proporcionaba la suficiente flotabilidad". Fernández de Mesa declaró el 8 de febrero, dos días después de la tragedia y coincidiendo con el envío del informe, que "los inmigrantes no llevaban manguitos ni flotadores". Fernández Díaz tardaría cinco días en enmendarle la plana.

Las contradicciones no terminan aquí. El ministro insiste en que ningún inmigrante llegó a pisar territorio nacional, pero la Guardia Civil reconoce que varios alcanzaron "la parte española de la playa" del Tarajal. Aunque luego, en la línea de la difusa concepción de la frontera que tiene el ministro, Cardiel Ojer defiende que no se efectuaron devoluciones en caliente porque previamente no hubo "ninguna entrada ilegal de inmigrantes". En realidad, estaban en España, aunque la Benemérita (y, por extensión, Interior) considera que nuestro país comienza más allá de la frontera, concretamente a partir de la barrera que forman los agentes. En ese sentido, el diputado de IU Gaspar Llamazares criticó ayer la "interpretación sesgada" de la Ley de Extranjería por parte del Gobierno, que le lleva a fijar nuestro perímetro fronterizo en "la espalda" de los guardias civiles que vigilan la valla.

Estos, según Fernández Díaz, actuaron por su cuenta, sin recibir órdenes de arriba. "Todo el mundo puede entender que a las 7.45 horas, cuando estás en una situación límite, no llamas a un despacho para pedir órdenes. Actúas conforme a los protocolos establecidos", llegó a afirmar el ministro en el Congreso, aunque el informe deja claro que las actuaciones de los agentes tuvieron lugar "bajo las órdenes y supervisión directa tanto del Oficial al mando del GRS como del Capitán Jefe de la Compañía que realiza los servicios de impermeabilización fronteriza".

Finalmente, el titular de Interior aseguró que el lanzamiento de pelotas de goma a inmigrantes en el agua había sido un hecho inédito hasta el 6 de febrero, aunque el informe sugiere que podría tratarse de una práctica ordinaria. "A fin de frenar su avance, se lanzan los medios [...] con la orden habitual de que siempre haya varios metros entre el lugar de impacto en el agua y los propios inmigrantes", subraya el texto. "Para no alcanzarlos".