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Isabel Pantoja, marinera de luces y de sombras

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Folclórica, 'viuda de España', cantante y actriz, artífice del 'pollo a la Pantoja' y reina de la prensa del corazón, Isabel Pantoja ha sido una mujer con mil caras públicas y privadas que ha sido hoy condenada a dos años de cárcel por blanqueo de capitales dentro de la Operación Malaya.

Desafiante con los medios, capaz de iniciar una gira en pleno revuelo por sus problemas con la justicia con su canción Hoy quiero confesar, o de llorar desde el banquillo del juzgado porque acababa de ser abuela, Isabel Pantoja ha vivido una relación de amor-odio con su condición de folclórica mediática.

Siempre en el ojo del huracán, tanto por su éxito musical primero, como estrella de la crónica rosa después y, finalmente, como pieza de la corrupción política marbellí, Isabel Pantoja cantaba Yo soy esa' en la película del mismo título de 1990, pero la amplitud y complejidad de aquél 'esa' se ha revelado inmensa. Si se le pregunta a ella, lo simplifica a un 'soy coplera y lo seré toda la vida'. Nació en Sevilla el 2 de agosto de 1956 con el arte en las venas. Hija de un cantaor y una bailaora, se subió a un escenario a los siete años, trabajando en lugares todavía en auge como El Corral de la Morería. 'Cuando empecé me tachaban de antigua porque me gustaba la copla, pero yo insistí y no me quité mi bata de cola. Ahora, todo el mundo las canta y yo he querido dejar grabadas estas cuantas para que los más jóvenes tengan mi testimonio', decía.

Paralelo a ese éxito musical indiscutible, con canciones tan reconocidas como Se me enamora el alma, su vida personal empezó ya en 1983 a copar las portadas de la revistas del corazón al casarse con el torero Francisco Rivera Paquirri el 30 de abril de 1983, con quien tuvo a su hijo Kiko Rivera, Paquirrín. Un año más tarde, se convertía en la 'viuda de España', al morir el 26 de septiembre en una corrida de toros, circunstancia que inspiró uno de sus grandes éxitos, 'Marinero de luces', pero que le condujo también a los tribunales, pues una de sus primeras polémicas legales giró entorno a los problemas de herencia, suscitados con la primera mujer de Paquirri, Carmina Ordóñez.

La disputa llegó a los tribunales en 1990 y dos años después, en 1992, tuvo que devolver algunas pertenencias de la finca Cantora. Entre medias, Isabel Pantoja triunfaba en el cine con Yo soy esa, y regalaba a los medios declaraciones como: 'Paco se ha reencarnado en mi hijo. Parece increíble, pero es cierto. Yo se que Paco esta dentro de mi niño. Mi niño es Paco'. Además, su muy comentada relación personal con la periodista Encarna Sánchez, coronó su condición de reina de las portadas de la prensa rosa a principios de los noventa, insinuándose una relación homosexual entre ellas (con historia de celos incluida que afectaba a otra folclórica, María del Monte) que nunca fue aclarada, aunque Pantoja siempre defendió los derechos de la comunidad gay. 'Siempre he tenido mi público homosexual, afortunadamente, porque los artistas no seríamos nada sin ellos. Por lo menos nosotras, las folclóricas', dijo a propósito del matrimonio entre personas del mismo sexo.

En 1996, Isabel Pantoja adoptó a su hija peruana, pero el proceso también acabó en los tribunales, esta vez en la Audiencia Nacional de Perú en 2002, tras publicar un diario que un asesor del expresidente Fujimori cobró 80.000 dólares por acelerarle el trámite de adopción, a través de una red de menores. La polémica concluyó en 2003. Así, un año más tarde, en 2004, resurgía 'más moderna y más joven', según sus propias palabras, y feliz con su nueva pareja, el exalcalde de Marbella, Julián Muñoz. 'Ha cambiado mucho mi vida y estoy muy feliz', aseguraba.

Sin embargo, esa época de felicidad en la que amplió su imperio a la hostelería con el restaurante Cantora, con el célebre 'pollo a la Pantoja', pronto se convirtió en su peor episodio mediático y legal, que alumbró otra frase legendaria de la Pantoja: 'Dientes, dientes, que es lo que más les jode', decía a Muñoz para no mostrar su vulnerabilidad a la prensa rosa. Sin embargo, en mayo de 2007, la crónica social y los titulares de los periódicos llegaron a confundirse al estallar el Caso Malaya, por corrupción en Marbella, que implicó no solo a Pantoja y a Muñoz, sino a la exesposa de este, Maite Zaldívar.

Pantoja fue detenida en su casa de Mabella y ya entonces, acusada de blanqueo de capitales, abonó una fianza de 90.000 euros para eludir la prisión. Finalmente, con nuevos momentos mediáticos en los que su abogado comparó la situación de la cantante con la de la infanta Cristina, el caso quedó visto para sentencia hasta el pasado 29 de enero de este año.

Hoy, además de Pantoja, han sido condenados Muñoz (a una pena de siete años por blanqueo y cohecho pasivo) y Zaldívar, a tres años y tres meses por blanqueo continuado de capitales.