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La izquierda holandesa no se inclina por gobernar con la derecha

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Un estancamiento político en Holanda amenazaba con retrasar la puesta en marcha de medidas para afrontar el empeoramiento de las finanzas públicas, después de que el líder del Partido Laborista rechazara una coalición de Gobierno con los Liberales y los Cristiano Demócratas.

Los laboristas, que tienen un plan de austeridad menos agresivo que los Liberales, obtuvieron un escaño menos que estos últimos en las elecciones parlamentarias de la semana pasada, reflejando una opinión pública drásticamente dividida sobre los recortes de gasto.

Preguntado tras las conversaciones con un asesor de la Reina que está mediando en las negociaciones para formar gobierno si quería ver una coalición entre los tres, el líder laborista Job Cohen declaró: "No lo quiero", según la agencia ANP-Reuters.

Después de una semana de conversaciones tras los comicios, el asesor, Uri Rosenthal, dijo a los periodistas que sería difícil de formar una coalición de gobierno de tendencia conservadora y austera entre los Liberales, el antimusulmán Partido de la Libertad y los Cristiano Demócratas.

La profunda división una semana después de la votación podría hacer extremadamente difícil formar una coalición estable. Históricamente, los holandeses han tardado unos tres meses de media en formar gobierno desde las elecciones.

Las preocupaciones sobre la economía y las finanzas fueron el tema principal de la campaña mientras los votantes presenciaban las turbulencias en Grecia por su crisis de deuda y veían subidas de impuestos, recortes en los beneficios sociales y un crecimiento económico anémico.

Los Liberales encabezados por Mark Rutte piden grandes recortes presupuestarios de 39.000 millones de euros en la próxima década, un gobierno más pequeño, reducir a la mitad la contribución del país a la Unión Europea y recortar los beneficios para los inmigrantes. Las propuestas laboristas son mucho menos severas.