Publicado: 24.10.2014 07:00 |Actualizado: 24.10.2014 07:00

James Ward Byrkit: "No vemos lo peor nunca en nosotros, solo en los otros"

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¿Sabemos realmente quiénes somos? y ¿quiénes son los otros? ¿Solo somos una persona o escondemos diferentes personalidades? ¿Somos como los demás nos ven? ¿Todos nos perciben de la misma manera? Las preguntas acerca de la identidad, la personalidad y la imagen que proyectamos son interminables y tienen muchas respuestas. James Ward Byrkit juega con todas esas posibilidades en su ópera prima, Coherence, una película de ciencia-ficción con momentos de terror, rodada con ‘dos duros' y con la que se ha animado mucho el panorama del cine fantástico. Mejor Ópera Prima en Amsterdam, Mejor Película en Fant Bilbao y Premio al Mejor Guion en Sitges, el filme también fantasea con las posibles realidades que hubiéramos vivido si hubiésemos tomado otras decisiones en el pasado.

Un grupo de amigos se reúne en una casa para cenar y ver pasar un cometa. Enseguida surge el recuerdo del paso de otro cometa que hizo que, en 1923, en Finlandia, los habitantes de un pequeño pueblo quedaran bastante desorientados. Una mujer llegó a llamar a la Policía para decir que el hombre que estaba en su casa no era su marido. Ahora también empiezan a pasar algunas cosas raras,  las situaciones parecen repetirse, los amigos se clonan, la realidad se multiplica provocando diferentes realidades simultáneas... lo que unido a ciertos conflictos en las relaciones entre los propios invitados va a elevar la tensión de la noche hasta límites casi insoportables. Maury Sterling (Homeland), Nicholas Brendon (Buffy, cazavampiros) y Emily Foxter (Mad Men) encabezan el reparto.

El título va acompañado del lema: "¿Dónde acaba la realidad?" ¿Esa fue la pregunta que provocó toda la película?

No, en realidad fue otra, la de ¿hasta dónde llegaría alguien por conseguir la vida que pensó que merecía? Todos, en algún momento, hemos mirado atrás y pensado en las decisiones que hemos tomado y nos hemos preguntarnos si no hubiera sido diferente nuestra vida si hubiéramos actuado de otra forma. Cualquier elección, incluso la más pequeña, puede alterar nuestra vida. Durante la noche en que transcurrre esta historia los personajes pueden ver cómo su vida avanza en distintas direcciones. Y, a diferencia de los momentos normales, esta noche sí es el momento en el que pueden hacer algo al respecto. 

Una película altamente metafórica, porque todos somos más de una persona y las realidades dependen de quién las mire o quién las interprete

Sí, sin duda. Alex Manugian, que escribió la historia conmigo (y también interpreta a un personaje), y yo discutimos durante horas y horas sobre ello. Y estábamos siempre buscando algo que fuera una verdad universal, una verdad igual para todos, algo por lo que todas las personas del grupo no pudieran dejar de luchar con ellas mismas. Además, el espectador puede también reconocerse dentro de ese juego.

¿La película le ha ayudado a reflexionar acerca de usted mismo y de la imagen que proyecta a los demás?

"Tendemos a tomar las peores partes de nosotros mismos y proyectarlas en los demás"Creo que se trata más de lo que proyectamos sobre otros. Tendemos a tomar las peores partes de nosotros mismos y proyectarlas en los demás. No vemos lo peor nunca en nosotros, solo en los otros. Siempre pensamos que los otros son peores que nosotros. Y esto da cada vez más problemas y provoca más miedo. Los personajes de la película son bastante racionales, pero siguen cayendo en la trampa del miedo. Especialmente el personaje que interpreta Nicholas Brendon, porque él sí sabe que es capaz de hacer cosas malas.

Hoy inventamos o creamos no una o dos, sino muchas más imágenes de nosotros mismos. ¿Se necesitan tantas para sobrevivir en esta sociedad? o ¿es una perversión de cada uno de nosotros?

"Cada interacción con alguien provoca una versión de nosotros mismos en la mente de otra persona"Me parece que las creamos sin intención. Cada interacción con alguien provoca una versión de nosotros mismos en la mente de otra persona y no tenemos prácticamente ningún control sobre esa construcción mental. La película trata de las imágenes que construiríamos de nosotros mismos si tuviéramos una vida ligeramente distinta. Cuando a eso se suman varios 'yo', está claro que casi no hay manera objetiva de saber quién es el verdadero 'yo'.

O ¿somos incapaces de reconocernos como realmente somos?

Creo que no existe una descripción definida de lo que somos realmente. Esa confusión y falta de definición es un tema increíble para una película, sobre todo para una donde la realidad se puede fracturar.

Ciencia ficción y thriller psicológico. Es la mezcla que usted ha buscado, pero podría haber sido drama o comedia o... ¿por qué estos géneros?

"Tuvimos que rodar la película en mi casa, porque era el único lugar que me podía permitir"Porque teníamos muy pocos recursos. Tuvimos que rodar la película en mi casa, porque era el único lugar que me podía permitir. Así que una cena parecía una manera divertida de desarrollar el tipo de experiencia alucinante que yo imaginaba. Una cena de celebración tiene un potencial natural para la tensión si, por ejemplo, aparece allí la persona equivocada o si hay una combinación de cosas raras, del tipo de rarezas de En los límites de la realidad (Twilight Zone) con un misterio psicológico. Y, además, la cena también evoca juegos como el Cluedo, donde hay un misterio que resolver con algunas pistas que te dan.

Rodada sin guion en cinco noches. ¿No era demasiado arriesgado para una historia que debía funcionar como el mecanismo de un reloj?

Sí, era arriesgado. Fue un experimento que podría haber acabado en desastre. Sabíamos que estábamos haciendo algo sin precedentes, pero se sostuvo bien por varias razones. Trabajamos la historia mucho y con bastante tiempo. Los actores eran muy buenos improvisando y otorgaron realidad a la historia. Y el montador, Lance Pereira, fue un genio y nos ayudó a deshacernos de todas las horas de metraje que no formaban parte de ese mecanismo de relojería.

El reparto es curioso, actores de teatro, una exmiss América, un actor popular de la tele, una guionista... ¿no son demasiado diferentes?

No. Buscamos exactamente lo mismo en todos los actores, necesitábamos gente lista, inteligente, personas creativas y divertidas, que fueran lo suficientemente valientes para lanzarse a una aventura como ésta. Entre ellos, no se conocieron hasta una hora antes de empezar a rodar, pero acabaron siendo grandes amigos. La combinación de personalidades se buscó para que se equilibraran unos a otros. Realmente, es el mejor reparto que podría haber tenido.