Público
Público

Los jóvenes llegan tarde a la política

Un estudio constata el envejecimiento de los cargos electos

Publicidad
Media: 0
Votos: 0

Al diputado más joven de Catalunya le llevó más de seis meses poder acceder al Parlament sin tener que acreditar su condición. Era el año 2006, y los 24 años de Pere Aragonès (ERC), sus vaqueros y su camiseta no se ajustaban al perfil del 'diputado estándar: 45 años, corbata y barriga'. Entonces, y todavía hoy, su juventud le convierte en una rara avis en el conjunto de los parlamentos autonómicos, el Congreso y el Senado, donde no abundan los políticos menores de 30 años.

Aunque imprecisa, su radiografía del político no dista mucho de la realidad, al menos en cuanto a la edad media de la clase política, que en España se sitúa en los 50,6 años. Así lo confirma el estudio Jóvenes en los parlamentos y concejalías en España 2007, publicado el año pasado por el Instituto de la Juventud (Injuve), cuyos resultados muestran que algo falla en la relación entre la política y los menores de 30 años.

Sin embargo, contra el tópico que los jóvenes pasan de la política, la autora, Silvia Luque, destaca el 'escaso interés' de la política sobre los problemas de estos. Luque, investigadora de la Fundación Francesc Ferrer i Guàrdia, analiza en el estudio la presencia de jóvenes en el Congreso, el Senado, los parlamentos autonómicos y en las 25 ciudades españolas más pobladas.

La conclusión principal es que el número de representantes políticos jóvenes de 18 a 30 años está muy por debajo de su representación en el censo electoral y que la edad media de la clase política no para de aumentar. Con datos actualizados hasta 2008 se constata que, para equilibrar estas cifras, el número de parlamentarios jóvenes tendría que crecer en 373 efectivos, a saber: de 4 senadores jóvenes, a 47; de 12 diputados, a 65; y de 44 parlamentarios autonómicos, a 223. La distancia entre lo deseable y la realidad es abismal.

Aragonès es uno de estos 44 parlamentarios autonómicos que no llegan a los treinta. Y pese a estar en clara minoría en el Parlament, el republicano rechaza que sean los partidos los que limitan la presencia de jóvenes en la primera línea. 'Las listas reflejan el equilibrio de poderes dentro de un partido, y si los miembros de las juventudes son activos en el día a día esto se reflejará en las listas'. Aragonès procede precisamente de las juventudes de ERC, donde se formó y llegó a ser portavoz nacional durante cuatro años. Como él, otros portavoces de las JERC han accedido al escaño.

También el director general del Injuve, Gabriel Alonchel, confía en la autogestión partidista en pro de la gente joven. En este sentido se muestra contrario a cuotas que, como pasa con las mujeres, regulen su presencia en las listas aunque esto ayudara a paliar el actual desfase representativo.

Alonchel, que prefiere apelar al 'compromiso de los partidos', recuerda que 'el reto de cualquier sociedad es incluir a la siguiente generación en todos los ámbitos: social, económico y político'. Luque, por su parte, declina una solución que obligue a los partidos, pero pide 'mecanismos' que favorezcan la participación de los jóvenes. 'La infrarepresentación influye en la identificación de los jóvenes con unas instituciones que, a su vez, definen el marco de decisiones que les afectan', explica. Y es que al no haber casi jóvenes en la toma de decisiones es más difícil que sus problemas sean prioritarios y tratados con realismo.

Sin embargo Aragonès asegura no sentirse solo en la cámara catalana, pero preferiría 'normalizar' su presencia aquí, 'para aportar un valor añadido y diferencial, y acercar la política a la ciudadanía'. A la espera que llegue este momento, el diputado de ERC empieza por atender personalmente las frecuentes visitas de niños al Parlament, 'con los que es presumible que conecte mejor que un diputado de 40 años'.

Reconoce haber 'inducido' a algún diputado al uso de herramientas virtuales habituales para él (facebook, twitter o blog personal), útiles para 'transmitir directamente el trabajo que haces'. Quizás este sea uno de los elementos 'diferenciales' a los que se refiere Aragonès, que aún no ha olvidado el trato displicente con el que le despachó en una ocasión un conseller del Govern. Como él dice, 'siendo joven tienes que demostrar las cosas dos veces'.