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Juventud Sin Futuro: "El exilio de los jóvenes es un problema político"

Dos años después de su primera aparición pública como precursores del 15-M, esta plataforma convoca una manifestación para este domingo bajo el lema "No nos vamos, nos echan"

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La iniciativa No nos vamos, nos echan lanzada por Juventud Sin Futuro 'ha servido para romper un consenso asentado, según el cual la marcha de miles de jóvenes de este país está sólo determinada por sus decisiones y el espíritu aventurero. En cambio, lo que estamos haciendo es visibilizar en las redes y en el espacio público que esta decisión está mediada por unas condiciones sociales determinadas'. Así lo anunciaba en rueda de prensa Marina Montoto, una joven perteneciente a este colectivo que se dio a conocer el 7 de abril de 2011 en la manifestación que sirvió como antesala del movimiento 15-M. A su lado, un asiento vacío. 'Esta silla la ocupan todos los jóvenes que han tenido que dejar este país y probar suerte en otro lugar, ya que aquí no podemos acceder a las mínimas necesidades para forjar nuestra propia vida: un trabajo, una vivienda o una educación'.

Este domingo, cuando hacen dos años de su primera movilización, este colectivo volverá a salir a la calle. En este tiempo han visto como los motivos por lo que protestaban entonces se han multiplicado con la profundización de la crisis económica y las políticas de austeridad que aplica el Gobierno del PP. 'Queremos romper con el silencio y llevar al debate público que este exilio de miles de jóvenes es un problema político', aseguraba la joven. Y precisamente para romperlo lanzaron hace un mes una campaña a través de internet y las redes sociales: en un mapa del mundo interactivo, los jóvenes que se han ido de España en busca de una vida mejor podían poner un punto en el lugar donde residen ahora y contar su realidad. En poco más de 30 días, más de 7.000 de estos 'exiliados' han contado su historia de precariedad en España y, en la mayoría de los casos, también en el país que les ha recibido.


Desde el comienzo de la crisis económica se han marchado más de 400.000 jóvenes del país. Dentro, el paro juvenil alcanza el 57% y la tasa de temporalidad es la más alta de la Unión Europea. Pese a que la secretaria general de Inmigración y Emigración, Marina del Corral, afirmaba el pasado mes de noviembre que este fenómeno se debe al 'impulso aventurero de la juventud', con estos datos sobre la mesa, este colectivo que sufre en sus propias carnes la falta de las oportunidades que les prometieron desde pequeños está convencido de que la emigración es una decisión individual, pero no una decisión libre. Hay unas causas concretas que están provocando que miles de estos jóvenes, en muchos casos con una fuerte formación académica, se estén marchando.

Con todas las demandas de los jóvenes que se han sumado a la iniciativa alrededor del mundo, desde Madrid les han puesto en contacto para que organicen sus propias movilizaciones. Y ya han surgido 40 grupos dispuestos a ello. Hasta el momento, hay convocatorias en Ámsterdam, Berlín, Bruselas, Buenos Aires, Copenhague, París, Dublín, Londres, Lyon, Montpellier, Montreal, Múnich, Palma, París, Roma, Toulouse, Viena y Zaragoza. 'Cada una con sus propias características'. 'En Londres una concentración, en Ámsterdam una manifestación, en Roma una performance, en París un flashmob, cada una tiene su propia perfil', explicaba Miguel Bermejo, otro de los portavoces de la plataforma. Y para costear todos los costes que supone esta campaña, han lanzado en internet un crowfunding, 'porque si queremos funcionamos en colectivo también nos financiamos de forma colectiva', aclaraba este estudiante.


 

Juventud Sin Futuro ha señalado directamente cuáles son las causas que están detrás del fenómeno del 'exilio', como ellos mismos lo denominan, y frente a cada una de ellas han presentado alternativas. Ante la falta de vivienda, exigen un parque público de viviendas en alquiler social y la aprobación de la ILP de la PAH. En la universidad de la crisis, piden que se acabe con los despidos, las subidas de tasas y recortes en la investigación. En el ámbito laboral, exigen que no haya más becas que ocupen puestos de trabajo a bajo coste, bajar la edad de jubilación y la reducción de la jornada laboral para aumentar el empleo y el fomento de las cooperativas. Y también gratuidad del transporte para los parados y reducción del precio para jóvenes, la derogación de las reformas de las pensiones de 2011 y 2013 y una auditoría de la deuda. En definitiva, 'otra democracia, con una política basada en la organización común para el 99%'.