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Koeman convirtió la Liga en una pesadilla, la Copa en sueño y el día a día en un suplicio

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Ronald Koeman, que ha sido destituido como técnico del Valencia tras seis meses al frente del equipo, convirtió la Liga en una pesadilla, la Copa del Rey en un sueño hecho realidad y el día a día en un suplicio como consecuencia del mal juego y los pobres resultados del equipo bajo su dirección.

El acuerdo de Koeman con el club para entrenar al Valencia se anunció el pasado 31 de octubre. El técnico firmó el 2 de noviembre y debutó el 6 de ese mes con una derrota por 0-2 ante el Rosenborg, en un partido de la Liga de Campeones: una premonición de los malos tiempos que se aproximaban.

El técnico se comprometió con el club valenciano hasta junio de 2010 y por las dos temporadas que le restaban ahora al frente del club debía percibir una cantidad próxima a los seis millones de euros.

A su llegada a Valencia, Koeman no se pronunció sobre sistemas de juego, pero sí que habló de que iba a tratar de divertir a una afición exigente, de que el Valencia debía ser uno de los equipos que luchara por estar arriba en la Liga, de que faltaban veintiocho jornadas para el final de la Liga y de que siete puntos de distancia con la cabeza eran poca diferencia.

El entonces presidente del club, Juan Soler, afirmó que el Valencia "dentro de su proyecto de convertirse en un club de prestigio en Europa, presentaba a un entrenador de prestigio internacional".

Posteriormente, ni el juego ni los resultados estuvieron a la altura de lo esperado y el equipo, además de quedar eliminado en Europa, empezó a convertir las victorias en acontecimientos esporádicos.

Un mes y medio después de su llegada al Valencia se produjo la decisión más impactante del técnico, cuando decidió que Santiago Cañizares, Miguel Ángel Angulo y David Albelda no iban a jugar más en el equipo mientras fuera entrenador del Valencia, sin precisar los motivos que le llevaron a adoptar esa determinación.

La decisión no fue contestada por el club y Soler señaló que le gustaría volver a ver jugar en el equipo a los tres futbolistas apartados por Koeman.

Las llegadas del holandés Hedwiges Maduro y del argentino Éver Banega en el mercado de invierno, a cambio de veintiún millones de euros, no fueron el revulsivo que necesitaba el equipo, en el que la única buena noticia en cuanto a incorporaciones ha sido Juan Manuel Mata, que ha marcado tres goles en Liga y cuatro en Copa, y que apenas contaba antes de la llegada de Koeman.

A partir del inicio de la disputa de la Copa del Rey, el equipo atravesó una etapa de desdoblamiento de su personalidad, en la que vivió al ritmo del Doctor Jekyll y Míster Hyde, con una trayectoria impecable en el torneo copero y un tropiezo tras otro en la Liga.

Koeman logró el título de Copa en el momento en el que menos credibilidad tenía como técnico, en el que más dudas generaban sus planteamientos entre los integrantes de la plantilla, en el que cada semana debía aclarar en público que táctica había utilizado y en el jugadores como Vicente, Helguera, Banega o Joaquín, habían pasado a ser prescindibles para él.

En el último mes, el Valencia no sólo ha encadenado una racha de cuatro partidos de Liga sin ganar, desde que lo hizo precisamente ante el Real Madrid en el estadio Santiago Bernabéu, sino que su entrenador se ha permitió cuestionar la honradez de los miembros del consejo de administración del club por estudiar la posibilidad de su destitución.

En el momento de su despedida, el técnico holandés ha dejado en decimoquinta posición a un equipo que tomó cuando era cuarto y tras cambiar las expectativas de disputar la Liga de Campeones por las de eludir el descenso. Todo ello, sin que el entrenador haya tenido sensación alguna de fracaso en estos meses.