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Kun entierra a Abel

La eliminación y el desencuentro con los mejores futbolistas dejan al técnico sin opciones para la renovación

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O Abel o las estrellas. El frágil equilibrio del vestuario atlético, que parecía en proceso de reconstrucción merced a las buenas actuaciones ligueras ante Barça y Madrid, volvió a resquebrajarse el miércoles en Oporto. El técnico prescindió de Forlán, el equipo fue incapaz de marcar y cayó eliminado en octavos de la Liga de Campeones.

Al uruguayo le sentó como un tiro la suplencia y también a su compañero de ataque, Agüero, que se encontró solo e impotente frente a los defensas lusos. Tras el partido, con tanto sosiego como firmeza, Kun expuso su verdad.

En tres minutos, el argentino, apesadumbrado, señaló media docena de veces al entrenador. 'La alineación la hace él, no yo', repitió como una letanía en las respuestas. Pero nunca se paró ahí. Completó la frase con matizaciones cargadas de mensajes inequívocos.

'Para mí, Diego es un referente del equipo. Si la [alineación] hiciera yo, [Forlán] no se quedaría fuera', 'tenemos que estar los once convencidos de que hay que hacer lo que diga Abel. El objetivo era salir a la contra y sólo tuvimos una en el primer tiempo', opinó Agüero. Y cerró su amarga alocución con una sentencia: 'Yo no le traje; yo no dije Abel tiene que venir, lo trajo el club'.

Ayer, el entrenador hizo un aparte con Forlán sobre el césped de la Ciudad Deportiva de Majadahonda. Fue una breve conversación de apenas cinco minutos, fría y correcta sin más. Tras la sesión, Sinama, teóricamente beneficiado en Oporto con la titularidad en el puesto de Forlán, sembró mas dudas sobre el entendimiento entre Abel y su plantilla.

El francés desmontó la coartada esgrimida por Abel en la sala de prensa de Do Dragao. 'Forlán había acumulado mucho esfuerzo en los últimos partidos y no pasaba nada por reservarle de inicio', se justificó el entrenador. 'Él [Abel] tuvo una idea para plantear el equipo. Y su idea no fue reservar a Forlán', opina Sinama, quien, eso sí, echó un capote al técnico intentado protegerle de las críticas recibidas tras el fiasco en Portugal: 'No se puede echar la culpa a uno más que otro'.

Otro de los focos de tensión apunta a Maxi. El técnico toma por costumbre que el primero en ser sustituido sea el capitán, algo que el argentino no soporta. Ante el Barça, tiró el brazalete de mala manera y en Oporto tardó una eternidad en abandonar el campo pese a que el Atlético estaba eliminado. Por si acaso, Agüero también deslizó en sus declaraciones el cuarteto ofensivo que le gusta: Forlán y él mismo, 'con Maxi y Simao por fuera'.

Abel llegó sin muchas opciones de continuidad, con el cartel de interinidad colgado, un simple parche para reparar la herida profunda dejada por Aguirre. Sus pocas balas para mantenerse se agotaron ayer. No hay técnico que resista una eliminación tan plana y un enfrentamiento tan manifiesto con sus mejores jugadores.

Rapados atacan a periodistas

A medianoche, un grupo de periodistas fue atacado por ultras del Oporto cuando salían del estadio. '¿Sois portugueses? Pues corred', ordenó uno de los rapados. 'Me solté de milagro y eché a correr como loco', recuerda Javier Amaro, de Radio Marca.

Entre 12 y 15 ultras les persiguieron, arrojándoles botellas, durante más de 500 metros. 'Nos refugiamos en un hotel, pero nos asomábamos y les veíamos escondidos, esperándonos', relata Luis Aznar (Marca). Una hora después, intentaron irse en taxi. 'Íbamos a montar y, de repente, aparecieron tres ultras a por nosotros', cuenta Aznar. De vuelta al hotel, contactaron con Ricardo Sánchez, jefe de seguridad del Atlético, quien llamó a la Policía lusa. A las dos de la madrugada, pudieron salir.