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"Nos llegaron a decir que era mejor que los niños murieran"

La pareja gay que pagó un vientre de alquiler denuncia las trabas para ser padres

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Hace dos días José y Juan, (nombres ficticios) recibieron una buena noticia tras cuatro años de puertas cerradas a su deseo de ser padres. La Dirección General de los Registros y del Notariado, dependiente del Ministerio de Justicia, les daba el visto bueno para que inscribieran en el registro a sus dos hijos, nacidos ambos de un mismo vientre de alquiler, en EEUU. Pese al final feliz, el caso de esta familia homoparental prueba la discriminación que pervive en España hacia las personas homosexuales que quieren tener hijos, según denunciaba ayer José a Público.

El consulado de España en California les impidió en 2008 registrar a sus hijos. La razón: la gestación por sustitución (o vientre de alquiler) está prohibida en España. No obstante, su odisea comenzó ya en 2005, cuando decidieron casarse, tras la aprobación del matrimonio homosexual, y adoptar un hijo en el extranjero, tras comprobar que en España el cupo estaba cerrado.

Enseguida se dieron cuenta de que sería imposible. En el certificado de idoneidad figuraban como matrimonio formado por dos hombres y en las embajadas les cerraban las puertas. 'En el consulado ruso nos llegaron a decir que era mejor que los niños murieran en una estación de autobuses a que nosotros les adoptáramos', recuerda José. Otros amigos optaron por presentarse como solteros, casarse tras la adopción y evitarse todas las negativas. 'Nosotros queríamos ser sinceros con nosotros mismos y hacer todos los trámites en la más estricta legalidad', indica el padre.

Después, intentaron la adopción nacional, pero coincidió con la moratoria por exceso de peticiones, y según denuncian, con las dificultades de adopción por parte de parejas gays en la Comunidad Valenciana, donde residen. 'Desde que se reguló el matrimonio homosexual, sólo se ha producido una adopción de este tipo en Valencia, a diferencia de, por ejemplo, Catalunya, donde está normalizado', explica.

Finalmente, optaron por marcharse a EEUU a buscar un vientre de alquiler. Cuando la gestante ya estaba embarazada de dos meses, debieron regresar a España para realizar un testamento a favor de sus futuros hijos, como exige la normativa estadounidense.

Esta vez la negativa la encontraron en el notario: 'Le contamos el caso, nos miró y nos dijo que según la Ley natural y divina, nosotros nunca podríamos ser padres'. En la segunda notaría no hubo, en cambio, ningún problema'. Y así hasta que nacieron sus hijos y pudieron traerlos a España. Ahora podrán inscribirlos en su Libro de Familia. 'Nos hemos sentido como los negros en Alabama, hasta que no entras dentro de los trámites, no te das cuenta de la discriminación que hay', lamenta.