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Magallanes y Ros presentan en Madrid dos vertientes del diseño iberoamericano

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Con sus carteles de fuerte compromiso social y sus portadas de discos de conocidos músicos, el mexicano Alejandro Magallanes y el argentino Alejandro Ros, respectivamente, suponen dos vertientes muy distintas del diseño iberoamericano actual, que estos días pueden verse en Madrid.

"Cuando vives en un lugar como México, no hay forma de no participar con algo. Mi forma de hacerlo es mediante la gráfica", explicó Magallanes a Efe en Madrid, donde participa en la I Bienal Iberoamericana de Diseño (BID).

Los organizadores de la BID destacan cómo el compromiso ético del mexicano trasciende su faceta de diseñador e ilustrador para defender, a través de los colectivos a los que pertenece, la paz y la justicia, el movimiento zapatista o la mujer en Ciudad Juárez.

"Yo no encuentro plataformas desde ningún partido político para hacer cosas que me interesen, pero sí desde la sociedad civil. Hay gente que todo el tiempo está tratando de hacer cosas de Derechos Humanos, contra las injusticias que hay. Desde ese punto, trato de relacionarme", añadió el creador, nacido en 1971.

Aunque es conocido sobre todo por sus carteles, Magallanes desarrolla fundamentalmente su trabajo en el mundo editorial y, en los últimos años, en la animación.

Sus influencias se encuentran tanto en el mundo del diseño, en creadores españoles como Peret o Mariscal, como en lo que vive "cotidianamente" en su país, unas raíces que trata de reflejar a través de la tipografía, "que de repente puede ser muy brutal".

El humor es un ingrediente fundamental en su obra, pero asegura que no busca que quien la vea "eche una carcajada", sino que "medio sonría y a la vez se quede un poco triste".

También aspira a la sencillez el argentino Alejandro Ros, quien ha desarrollado su trabajo a lo largo de dos facetas, creando portadas para músicos como Julieta Venegas o Fito Páez y en publicaciones como el periódico "Página/12" y su suplemento "Radar" o la revista "Ramona".

Lo que más le gusta es trabajar para músicos y lo hace para artistas de todos los estilos, desde el pop al rock, desde la música electrónica al tango y el rap.

Suyas son la portada del disco "Enemigos íntimos", del español Joaquín Sabina y el argentino Fito Páez, en el que un salero y un pimentero servían para dejar claras las iniciales de los apellidos de los dos músicos, así como las de los trabajos del grupo de rock Babasónicos.

"Yo trabajo siempre directamente con los músicos. Primero tengo una entrevista, que prefiero que sea en el ámbito de ellos, por que todo lo que les rodea me estimula. Luego escucho el disco con ellos y hago una copia. Me la llevo, pienso en casa, hago unos bocetos y se los propongo", explicó a Efe.

Está convencido de que la portada de los cedes comenzó a "tomar valor" a partir del momento en que la música empezó a copiarse.

Y afirma que los trabajos de los que está más orgulloso son "los que menos tienen": "A mí me emociona mucho el vacío. Cuantas menos cosas haya alrededor de lo que querés decir, más directo es el mensaje".

Emilia Pérez