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Los magnates del fútbol europeo

Multimillonarios y grandes compañías internacionales están detrás de algunos de los clubes más poderosos de fútbol de la actualidad

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En el caluroso verano de 2003, un hombre hasta ese momento casi desconocido para la mayor parte de Europa daba la campanada comprando el Chelsea. Roman Abramovich (Sarátov, 1966) pagaba por él 173 millones de euros, en lo que hasta ese momento fue la venta más cara de la historia de un club inglés.

Abramovich, sin embargo, sí era conocido en su Rusia natal. Se hizo multimillonario en los 90 gracias sobre todo al petróleo y sus tentáculos llegaban al mísmismo Boris Yeltsin. Según contaba el diario The Guardian, su influencia y riqueza hicieron que fuera la persona más cercana al presidente ruso y que incluso se mudara a un apartamento en el Kremlin.

Lo de que le gusta gastar es obvio y sobradamente conocido. Tanto, que en la película RocknRolla, de Guy Ritchie, uno de los personajes principales parece estar bastante inspirado en él. También es sabida su pasión por los yates de lujo. El último que se contruyó fue uno de 170 metros de eslora al que no le falta de nada: tiene helipuerto y hasta un minisubmarino. Su último capricho deportivo: su entrada en la Fórmula 1, en el equipo Sauber.

Su fortuna se estima en unos 12.100 millones de dólares, con lo que es la novena persona más rica de Rusia y la 68ª del mundo, según Forbes. Así que, lo que gasta en el Chelsea -más de 1.000 millones en nueve años- apenas es lo que le sobra de sus negocios del metal o el petróleo.

Su récord en la compra del club de uno de los barrios más ricos de Londres lo superó cinco años después un jeque de los Emiratos Árabes. Mansour bin Zayed Al-Nahyan (1970), junto con su testaferro Sulaiman Al-Fahim, se hizo con el Manchester City por alrededor de 250 millones de euros.

Tras el Manchester City, el fondo de inversiones soberano de Abu Dhabi

Una vez más, los petrodólares hacían su puesta en escena. Mansour es el hermano del actual presidente de los Emiratos Árabes y todo lo que ha invertido en el City -más de 1.200 millones de euros- proviene del fondo de inversiones soberano del emirato, el Abu Dhabi Investment Authority. Este fondo maneja unas cifras cercanas a los 675.000 millones de euros.

Él, en realidad, tiene una fortuna personal algo más 'pequeña', unos 3.700 millones de euros. Es presidente del organismo que controla todo el petróleo de su país y uno de los máximos accionistas -posee un 32%- de una de las empresas del conglomerado de Richard Branson: Virgin.

Mansour tiene dos mujeres y es de sobra conocida su pasión por los caballos, quizás más que por el fútbol.

Y suman y siguen las fortunas del petóleo. El Paris Saint-Germain (PSG) es desde la temporada pasada, y a cambio de unos 100 millones de euros, propiedad del Qatar Investment Authority, el Fondo Soberano de Inversión de Qatar, que se encarga de manejar las inversiones y activos de petróleo del país.

En realidad, su negocio en el fútbol es sólo uno de los muchas que han hecho en los últimos años en distintos ámbitos. Tienen una cantidad importante de acciones de la Bolsa de Londres, de Volkswagen y de la compañía de cine Miramax.

Al frente del PSG, como presidente, se sitúa Nasser Al-Khelaifi (Qatar, 1973), exjugador qatarí de tenis y actual director de Deportes de Al Jazeera.

¿Más petrodólares? La ascensión en Europa del Zenit de San Petersburgo ruso coincidió justamente con su adquisición por parte de la empresa estatal de gas y petróleo Gazprom, uno de los gigantes mundiales, con el 15% de las reservas mundiales. Este año ha tirado la casa por la ventana con varios fichajes entre los que se encuentran Hulk y Witsel por casi 100 millones de euros.

Fuera de la burbuja del oro negro, ha habido otros grandes equipos de Europa que han caído bajo grandes magnates. En 2005 el multimillonario estadounidense Malcolm Glazer (Nueva York, 1928), propietario de varios negocios de televisión, entre otros, y del equipo de fútbol americano de Tampa Bay se hacía con el control del Manchester United, lo que motivó una gran oposición de los aficionados de los red devils.