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Manos Limpias, el sindicato ultra que denunció a Los Lunnis

El colectivo logra que el juez sea imputado al 18º intento

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El fundador de Manos Limpias, Miguel Bernard, se frotaba ayer las manos ante los micrófonos de la Cope. El Tribunal Supremo dio un espaldarazo a su misión de batallador contra el actual 'deterioro del Estado de Derecho' (literal en un editorial de su web).

Baltasar Garzón 'se sentará en el banquillo', aseguró el ex secretario general de la Fuerza Nueva fundada por Blas Piñar. Esta vez sí, porque han sido cerca de una veintena los intentos de Manos Limpias para que el magistrado de la Audiencia Nacional asistiese a un juicio desde el banquillo. Con casi veinte denuncias o querellas de lo más variopintas, ha perseguido Bernard a Garzón: por imprudencia en el embargo de herriko tabernas; por escribir en El País o entrevistar a Felipe González; por participar en un 'mitin' contra la guerra de Irak o por filtrar el informe médico de Augusto Pinochet. Esto último no es de extrañar, pues el dictador chileno fue persona admirada y frecuentada por Blas Piñar y un referente de Fuerza Nueva.

Manos Limpias fue fundada en 1995 por Bernard y se autodefine como un 'sindicato de ámbito nacional independiente'. Como sindicato, sin embargo, no se le conoce ubicación en empresa o lugar de trabajo alguno. Hizo suyo el lema del abogado italiano Antonio Di Pietro, Allí donde existe un delito debe haber alguien capaz de denunciarlo, y en ese presunto deseo de justicia global se mueve.

Los cientos de denuncias, querellas, recursos, escritos o avisos que acumulan contra dirigentes nacionalistas; contra leyes o actividades contrarios a la fe católica; contra aquellos que atacan a la monarquía o los símbolos nacionales o, simplemente, contra los que discrepan de posturas pro-PP conocidas, como la teoría de la conspiración del 11-M, definen a Bernard y los suyos. Los suyos, por cierto, son 6.000 afiliados, según la página web, pero de los que nada se sabe.

El gran éxito de Manos Limpias si Garzón no es procesado fue lograr que al ex presidente del Parlamento Vasco, Juan Maria Atutxa, fuera condenado por el Supremo a un año y medio de inhabilitación para cargo público y 18.000 euros de multa por negarse a disolver Socialista Abertzaleak, heredera de la ilegalizada Batasuna. Junto a Atutxa, se condenó a los ex miembros de la Mesa de la Cámara Kontxi Bilbao y Gorka Knörr.

Las Manos Limpias de Miguel Bernard también consiguieron sentar en el banquillo a varios cargos socialistas responsables de la Expo92 de Sevilla por presuntas irregularidades. Pero la justicia de la ultraderecha del siglo XXI no tiene fronteras. Por eso, el sindicato denunció tanto a Los Lunnis ante el Defensor del Menor, como se querelló contra Zapatero por el proceso de paz.