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Marina Litvinenko dice que cuando supo de candidatura de Lugovoi sintió repugnancia

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Marina Litvinenko, la viuda del ex espía ruso que murió en Londres en noviembre pasado envenenado con polonio, dice que sintió repugnancia cuando se enteró de que Andrei Lugovoi, el principal sospechoso del asesinato de su marido, va a ser candidato en las próximas elecciones a la Duma.

"Cada vez que recibo noticias de Rusia intento hacerlo de la manera más neutral posible", dijo Litvinenko en una entrevista con Efe, "pero cuando me enteré me puse enferma y sentí repugnancia".

"Que un criminal se presente como candidato a unas elecciones políticas... Pero Rusia es diferente. El ser acusado en Europa occidental le hace (a Lugovoi) ser famoso y le da más posibilidades de ser candidato y ser inmune. Esto es tremendo".

Marina Litvinenko, la viuda de Alexandr, "Sasha" como le llamó durante toda la entrevista, ha estado en Madrid para presentar el libro "Muerte de un disidente", que narra el asesinato de su marido en noviembre de 2006.

Con este libro, publicado ya en 26 países y traducido a 16 idiomas, Marina Litvinenko intenta mantener vivo el interés por el caso y, sobre todo, "defender el buen nombre de mi marido, del padre de mi hijo".

En la entrevista participó también Alex Goldfarb, director ejecutivo de la Fundación Internacional para las Libertades Civiles, creada por Boris Berezovski, otro de los principales críticos del gobierno de Vladimir Putin.

Goldfarb fue quien leyó la carta póstuma de Litvinenko, un día después de la muerte del ex espía, en la que se acusaba al presidente Putin de su muerte.

La Justicia británica cree que Andrei Lugovoi, otro antiguo espia del FSB (antiguo KGB) fue quien asesinó a Litvinenko, para lo que pidió su extradición al Reino Unido, a lo que se negaron las autoridades rusas.

Ahora, Lugovoi, que siempre ha dicho ser él mismo víctima de un compló, va en la candidatura del ultranacionalista Partido Liberal Democrático (PLD) de Rusia, por lo que podrá acceder a la Duma en las elecciones del próximo diciembre y con ello a la inmunidad parlamentaria.

Pero Marina Litvinenko cree que el presidente ruso, Vladimir Putin, está detrás de este movimiento político, como cree que ha estado detrás del envenenamiento de su marido.

"No había ninguna razón personal para matar a mi marido. Sasha no era una persona opuesta a Rusia, amaba a Rusia. Era un gran amigo de Berezovski y el plan de Putin para asesinar a mi marido era también contra Berezovski".

"El plan consistía en asesinar a Sasha para después culpar a Berezovski y por eso utilizó el polonio, porque esperaba que nunca se descubriera y fuese fácil atribuir a otros el asesinato", dice Marina Litvinenko.

"Pero cuando se descubrió el polonio, muy difícil de conseguir, la investigación dio un giro diferente", afirma.

En cuanto a los detalles de la investigación, Marina Litvinenko admite que no los conoce, aunque se remite a una próxima reunión en el Ministerio británico de Exteriores, programada en principio para el próximo 11 de octubre, para tener algún detalle, aunque dijo que confiaba plenamente en la Justicia del Reino Unido.

Diez meses después de la muerte de su marido, Marina Litvinenko dice que "no es fácil hablar de la muerte de Sasha" y que cuanto más tiempo pasa "menos puedo comprender lo que pasó y por qué".

"Pero necesito hablar, es muy importante para mí hablar de lo que pasó, aunque me eche a llorar en medio de la entrevista".

"No me siento desesperanzada, aunque reconozco que no sé qué va a suceder en el futuro. Pero voy a seguir luchando por el buen nombre de Sasha, por el buen nombre del padre de nuestro hijo".

Su hijo, dice Marina Litvinenko, "el día a día" que le obliga a seguir, le hace más llevadera la vida: "mi hijo es mi apoyo, ayudarle, darle el desayuno, llevarle al colegio, juntarle con sus amigos...".

"Pero sé que se han producido cambios en mi persona", dice Marina Litvinenko. "Parte de mi vida la dedico a promocionar este libro...ahora es una vida con dos caras".