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Márkaris descubre en sus novelas que "Atenas es algo más que sus monumentos"

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El escritor griego Petros Márkaris, padre de uno de los comisarios más populares de la novela negra, Kostas Jaritos, ha señalado hoy que en sus novelas el lector extranjero puede descubrir que "Atenas es algo más que sus monumentos".

Márkaris, que se encuentra en Barcelona para promocionar la última entrega de la serie, "El accionista mayoritario" (Tusquets), dentro de la Semana de Novela Negra, ha dicho en una entrevista a Efe que sus novelas "descubren una Atenas distinta a la que ven los alemanes, que se conforman con ir a la Acrópolis y a Sunion".

De la mano de Jaritos se puede ver "una Atenas caótica, con mucho ruido, con crímenes, con emigrantes, de igual modo que con las novelas de Donna Leon el lector descubre una Venecia oculta o con Ian Rankin se adentra en otro Edimburgo", admite el autor griego.

De las respuestas de Márkaris se deduce que el comisario Jaritos tiene "bastantes cosas" de su padre, al igual que su mujer se ha ido pareciendo cada vez más a su madre.

Los paralelismos con otros "hermanos" del género son inevitables: "con el Brunetti de Donna León comparte su autocrítica hacia el funcionamiento de la policía y sus superiores, con Carvalho o Montalbano su gusto por la buena mesa, aunque Jaritos, como mi padre, no sabe hacerse ni un café, para eso está su mujer".

Márkaris ya no se siente una rara avis en su propio país: "la novela negra comenzó a interesar a los griegos hace quince años, cuando empezaron a surgir novelas negras pero con un interés social, porque los lectores griegos siempre se han interesado por la novela social".

El autor griego, que con éste ya ha escrito cuatro libros de la serie de Jaritos, considera que la novela negra actual es hija de la situación internacional, en la que "la naturaleza de los crímenes ha cambiado: nos enfrentamos al crimen organizado, al blanqueo de dinero, y eso ocurre en las grandes ciudades, en las metrópolis".

En su opinión, "ya no tiene sentido ubicar un crimen en una pequeña aldea, como sucedía en la época de Agatha Christie; la nueva novela negra es esencialmente urbana".

El cinismo que muestra su comisario "no es una pose literaria", argumenta Márkaris, quien recuerda que "el ateniense medio es un inconformista irreconciliable, que todos los días dice que nada funciona en el país y que ya el día siguiente a las elecciones está criticando al nuevo gobierno".

En "El accionista mayoritario", el escritor griego sitúa a su protagonista frente a dos casos simultáneos, el secuestro de un barco en Creta en el que viaja su hija por parte de unos terroristas de los que se ignora su nacionalidad y sus exigencias, y el asesinato de un modelo publicitario que trabajaba en anuncios para la tele.

"Es la primera vez que trabajo con dos tramas paralelas -confiesa-, aunque en este caso la historia de la publicidad fue la trama madre, de la que surgió la otra, con el propósito de establecer una comparación: los terroristas son asesinos ciegos, pero el hombre que mata al modelo es un fascista que piensa en términos políticos, no mata a ciegas, sino que tiene un programa en mente".

Márkaris no se siente atrapado por su personaje y no esconde que sería atractivo una jubilación de Jaritos, como ha pasado con el inspector John Rebus de Ian Rankin, pero, para tranquilizar a sus seguidores, añade que ya está trabajando en la que será la quinta entrega de Jaritos.

Sobre su trabajo como guionista para el cineasta griego Theo Angelopoulos, Márkaris aclara que son totalmente diferentes de su creación como literato.