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Martínez Llamas afirma que los Austrias agravaron su gota con la alimentación

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Felipe II, como otros gobernantes de los Austrias, agravó su enfermedad de gota, de transmisión hereditaria, con una dieta que despreciaba las verduras y frutas y se centraba básicamente en la carne.

Así lo afirmó el médico y escritor Antonio Martínez Llamas, quien recientemente publicó "Felipe II el hombre", y que clausuró anoche el ciclo cultural de la Asociación Rey Ordoño I, dedicado este año a temas históricos.

Martínez Llamas es un profundo conocedor de Felipe II y su época, personaje que ya ha tratado en obras anteriores como la novela "La flor de la peste" o el ensayo sobre Isabel de Valois, por el que mereció el Premio de Novela Histórica Alfonso X el Sabio.

En su análisis del monarca, el escritor hizo un detenido estudio de sus aspectos sicológicos y médicos, entre los que destacó sus innumerables ataques de gota y el episodio que padeció en 1980 de una enfermedad similar a la gripe aviar o la porcina.

Los historiadores han dicho que era una gripe, pero eso es falso, explicó. "Fue un tipo de epidemia ocurrida en verano, lo que elimina los virus invernales; y además hay que recordar el tipo de la enfermedad, el tratamiento, el hecho de los enfermos pasan una neumonía que es prácticamente mortal en unos días... de hecho su cuarta esposa Ana de Austria murió entonces".

Aquella epidemia que asoló a España y parte de Europa afectó sobre todo a clases altas y muy poco al pueblo llano, más inmunizado por las características de su vida e higiene... fue un virus como el porcino o aviar", dijo.

Para Martínez Llamas, este rey tuvo un carácter depresivo y desconfiado: "se le ha definido como prudente, pero en realidad esa prudencia era desconfianza".

En su análisis disculpó al monarca de la Leyenda Negra, pero no de sus errores, como el envío de la Armada contra Inglaterra y las matanzas del Duque de Alba en Flandes.

Por su forma de gobierno, calificó a Felipe II de paranoicamente burocrático: "llegaba a firmar 2500 documentos al día", lo que en su opinión era una obsesión por controlar todo que dificultaba el gobierno del mayor imperio de su tiempo.

Analizó también sus aspectos de fanatismo y credulidad -el rey tenía en el escorial 3.200 reliquias- y su vocación por la alquimia y el esoterismo: "si no hubiera sido el rey, hubiera caído en manos de la Inquisición", dijo.

La Asociación Rey Ordoño I y otros ayuntamientos y Juntas vecinales de La Cepeda, comarca central leonesa, desarrollaron este año un ambicioso programa, sobre temas de historia, en memoria del 200 aniversario de la Guerra de la Independencia, dramáticamente sufrida en la comarca.

Ese programa incluyó, el 15 de agosto, un acto en Manzanal del Puerto, donde decenas de recreadores, dirigidos por Arsenio García, presidente del grupo "Voluntarios de León" recordaron los acontecimientos vividos en aquel lugar hace 200 años, que terminaron con la destrucción del pueblo.

Junto con los efectivos del grupo Voluntarios de León, participaron los Tiradores del Bierzo, la Milicia Provincial de Oviedo e Infantería de Marina de El Ferrol.

Paralelamente, se ha presentado una exposición sobre la Guerra de la Independencia, que tuvo lugar en dos sedes: el ayuntamiento de Villamejil y la Casa Concejo de Cogorderos, del 5 al 20 de agosto, y en la que se mostraron armas y trajes de soldados, maquetas, planos, y hasta el pendón de Clavijo, de origen medieval y llevado por las tropas españolas en la batalla de Medina de Rioseco.