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Merkel califica de "vergüenza para Alemania" la existencia de terrorismo de ultraderecha

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La canciller federal, Angela Merkel, calificó hoy de "vergüenza para Alemania" la inesperada existencia de un terrorismo asesino de extrema derecha en este país, con una célula anónima y clandestina que actuó impunemente durante más de una década en la que mató a nueve extranjeros y una policía.

"Estoy profundamente conmocionada de que unos criminales en serie con motivaciones racistas pudiesen actuar durante años en Alemania sin ser identificados", dijo Merkel en la apertura del congreso de su Unión Cristianodemócrata (CDU), para seguidamente formular las preguntas que acucian a toda la ciudadanía en Alemania.

"¿Cómo ha podido suceder que ese trío pudiese cometer impunemente durante años sus aberrantes crímenes? ¿Qué papel han jugado las fuerzas de seguridad? ¿Hay grupos mayores de extremistas de derechas?", inquirió Merkel, quien exigió de los responsables de la investigación respuestas rápidas y subrayó que en Alemania "no hay lugar para la xenofobia, el odio y la violencia".

Merkel reflejó así la conmoción del país ante el descubrimiento de una célula terrorista de ultraderecha formada por dos hombres y una mujer que no fueron detenidos, sino que se supo de su existencia tras el suicidio hace diez días de los dos varones al verse acorralados por la policía tras un atraco frustrado.

De la deficiente actuación policial da testimonio también el hecho de que hubo de pasar una semana desde el suicidio para que el caso fuera asumido por la Fiscalía Federal, que el pasado viernes habló por primera vez de terrorismo de ultraderecha y ayer anunció la detención de un cuarto sospechoso en Hanover como presunto colaborador.

Desde entonces se sabe que Uwe Mundlos y Uwe Böhnhardt, de 38 y 34 años, cuyos cadáveres aparecieron en una autocaravana incendiada en Eisenach, en el este del país, y Beate Zschäpe, de 36 años, que se entregó la pasada semana a las autoridades tras prender fuego a la vivienda común en Zwickau, también en el este, formaban desde finales de la década de los años 90 un comando terrorista.

Los registros de la autocaravana y la vivienda revelaron la existencia de una célula que se autodenominaba "Clandestinidad Nacionalsocialista" (NSU) y cuya existencia se desconocía hasta entonces pese a dejar un reguero de cadáveres por todo el país y atracar más de una docena de bancos para financiarse.

Mundlos, Böhnhardt y Zschäpe asesinaron a sangre fría entre 2000 y 2006 a nueve pequeños comerciantes extranjeros -ocho turcos y un griego- repartidos por todo el país y mataron de la misma manera en 2007 a una policía dentro de su coche patrulla, en el que dejaron malherido a su compañero, y robaron las armas de los dos.

El hallazgo en la vivienda incendiada de la pistola de la agente muerta y del arma de fabricación checa con la que fueron asesinados todas las víctimas extranjeras facilitó el descubrimiento de toda la trama y la resolución de crímenes que traían de cabeza desde hace años a los investigadores.

La prensa alemana los ha bautizado como "Fracción del Ejército Pardo" en referencia al color de las camisas de los militantes del partido nacionalsocialista de Adolf Hitler y al grupo terrorista de ultraizquierda Fracción del Ejército Rojo (RAF).

Tanto la prensa como los partidos de la oposición exigen igualmente que las autoridades del estado federado de Turingia, en el este de Alemania y de donde procedían los tres miembros del comando, expliquen como pudieron actuar más de diez años de manera prácticamente impune.

Mas aún cuando la policía de ese estado reconoció hoy que los tres neonazis fueron reconocidos por primera vez en 1997 como autores de la colocación de varias bombas con TNT que no llegaron a explotar y tras descubrir en 1998 en un garaje el taller donde las fabricaban.

Los integrantes del trío pasaron a la clandestinidad y consiguieron mantenerse activos como terroristas anónimos durante más de una década, lo que hace sospechar a algunos medios y políticos que quizás tuvieron ayuda de algún miembro de las fuerzas de seguridad.

La policía considera que el comando terrorista llevó a cabo durante los últimos años no menos de 14 atracos a bancos para financiarse y sospecha que cometieron otros atentados, como la colocación en 2004 de una bomba llena de clavos en un barrio turco de la ciudad de Colonia que hirió a 22 personas.

Juan Carlos Barrena