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Un mes después, EE.UU. sigue ayudando a Haití con toda su fuerza

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Cuando se cumple, mañana, un mes del devastador terremoto que asoló Haití, Estados Unidos sigue comprometiendo toda su fuerza económica y militar para tratar de ayudar al país caribeño a salir de la tragedia que está viviendo y acompañarlo en la reconstrucción.

En lo que ha sido, y aún es, uno de los mayores despliegues humanitarios de EE.UU. en su reciente historia, el Gobierno del presidente Barack Obama cuenta un mes después del terremoto aún con 13.000 soldados en Haití y ha destinado 523 millones de dólares a la ayuda humanitaria en ese país caribeño, según fuentes oficiales.

Washington tomó 24 horas después del terremoto el 12 de enero las riendas de la respuesta humanitaria en Haití, obligada por la incapacidad del Ejecutivo de René Préval de hacerse inicialmente cargo de paliar la tragedia y las bajas que sufrió la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití (Minustah).

Las tropas estadounidenses se hicieron con el control del aeropuerto para permitir la entrada de la ayuda humanitaria, y el Gobierno ordenó un enorme despliegue material financiero y de recursos humanos pocas horas después del terremoto.

EE.UU. envió varios equipos de respuesta y rescate, barcos de la Guardia Costera, aviones C-130 Hercules, helicópteros militares, portaaviones y buques hospitales, además de miles de solados formados en diferentes especialidades.

Pocas horas después del trágico terremoto había 13.000 soldados sobre el terreno y en menos de dos semanas eran ya 20.000.

Ese enorme despliegue militar suscitó críticas por parte de algunos países europeos y latinoamericanos, que se quejaron de la falta de coordinación en el aeropuerto, que operaba las 24 horas al día pero que inicialmente sólo pudo recibir 60 vuelos diarios en una única pista, y hasta acusaron a EE.UU. de "invadir" a Haití.

Un mes después, las críticas se han prácticamente acallado y Estados Unidos ha reducido a la cifra inicial de 13.000 el número de soldados destacados en Haití, según dijo a Efe el coronel Jim Marshall, portavoz del Comando Sur.

El Pentágono ha ordenado además el despliegue de 2.200 soldados expertos en logística en Haití, indicó.

El 1 de febrero, las Fuerzas Aéreas comenzaron a trabajar con los controladores de tráfico aéreo de Haití con el fin de cederles poco a poco la gestión del aeropuerto de Puerto Príncipe, que recibe actualmente 140 vuelos diarios, más del doble que inicialmente.

Y hasta la fecha, Washington ha destinado 523 millones de dólares a la ayuda humanitaria en Haití, según la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID, por su sigla en inglés).

Pero tras la etapa inicial y más urgente, la ayuda a Haití sigue siendo una prioridad del Gobierno de Barack Obama en las próximas semanas, meses y años, tal y como ha prometido el propio mandatario.

La comunidad internacional se comprometió en la cumbre de Montreal a permanecer en Haití durante al menos una década, el tiempo necesario para reconstruir el país más pobre de América, y en apenas un mes, transformará su promesa política en una económica, en una conferencia de donantes que tendrá lugar en Nueva York, y en la que se prevé que EE.UU. lidere las contribuciones.

La responsabilidad de la reconstrucción estará en manos del Gobierno de Haití que, según el coordinador especial de EE.UU. para la respuesta humanitaria y la reconstrucción, Lewis Lucke, ha ejercido un papel "visible" y "efectivo" después del terremoto.

"La participación y el liderazgo del Gobierno de Haití es absolutamente esencial de aquí en adelante", afirmó el miércoles en una rueda de prensa.

Estados Unidos es consciente de que la tarea no será fácil. "Es un grandísimo desafío", señaló Lucke. "No subestimamos la dificultad y el tiempo que requerirá" la reconstrucción, agregó.

Pero, recalcó, "hemos tenido un buen comienzo, con la cooperación de todo el mundo, y estamos, espero, a la altura de este desafío".

"Estamos decididos a proporcionar ayuda y servicios al Gobierno y a los ciudadanos de Haití", concluyó.