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"Mi vida dentro", la historia de una inmigrante ilegal condenada a 99 años en EEUU

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La vida de la joven inmigrante ilegal mexicana Rosa Estela Olvera, sentenciada a 99 años de prisión por la muerte de un menor al que cuidaba en la ciudad estadounidense de Austin, ha llegado a México a través de un documental que sacude conciencias y podría propiciar una fuerte campaña de denuncia.

La tragedia ha sido rescatada por la directora mexicana Lucía Gajá en una cinta de dos horas titulada "Mi vida dentro" y que se desarrolla casi en su totalidad en EE.UU.

El filme se proyecta estos días en la capital mexicana gracias a la gira Ambulante, con la que los famosos actores Gael García Bernal y Diego Luna buscan promocionar el documentalismo en el país.

"Cuando me encontré con el caso de Rosa fue muy definitivo para mí que tenía que contar lo que había visto", afirmó hoy Gajá en una entrevista con Efe en la que no escondió su creencia de que la condena fue excesiva y que en el juicio hubo actitudes discriminatorias que rayaron con el racismo.

La película presenta el juicio en una corte de Austin, Texas (EEUU), el testimonio de Rosa en una cárcel de máxima seguridad en la que cumple condena, y el de su madre, Estela Jiménez, originaria de Ecatepec, un populoso municipio del centro de México.

El relato se remonta a 1999, cuando Rosa, con apenas 17 años, decide cruzar de forma ilegal la frontera con EEUU por el Río Bravo en busca de un futuro mejor.

En Austin conoce a su pareja, tiene una hija y comienza a trabajar de niñera, hasta que en enero de 2003 se desata la tragedia, cuando un niño de dos años al que cuida muere por asfixia y los forenses encuentran en su tráquea varios trozos de papel.

La mexicana, que está embarazada de cuatro meses de un bebé que nace después en la cárcel, sale a buscar ayuda y un policía local la traslada a un cuarto en una comisaría para interrogarla durante cinco horas, pese a que no existe una orden de detención.

Ya en el juicio que Gajá siguió con su cámara durante los trece días que duró, sucede otro episodio que define la postura de la directora sobre el caso, cuando la fiscal que interroga al policía le pregunta si Rosa "a pesar de ser mexicana, es inteligente".

"Allí sí se empezó a definir que había un asunto de racismo en contra de ella y que eso iba a perjudicar el resultado", sostiene.

Para la directora, de 33 años, hubo "evidencias muy fuertes" de que ella no lo había hecho, la más clara que el niño fallecido "no tenía ninguna marca, ningún moretón, ningún rasguño".

La historia de Rosa es solamente una de tantas, recuerda Gajá, que dio con ella de entre un listado de veinte casos similares.

"Creo que la manera en la que se van (los emigrantes mexicanos), las condiciones de ignorancia por no conocer las leyes, el idioma, sus derechos, que son muy distintos a los de aquí, sí intervienen muchísimo en que puedan terminar o no en la cárcel", lamentó.

"No saben que si no están arrestados pueden guardar silencio, que tienen derecho a un abogado, que pueden pedir a gente del consulado que esté presente con ellos", agregó.

Se estima que en EEUU viven unos once millones de personas nacidas en México, de las cuales seis millones son indocumentados, y que cada año intentan cruzar la frontera hacia ese país cerca de medio millón de personas con el sueño de iniciar una nueva vida.

En agosto de 2005 Rosa fue sentenciada por homicidio intencionado a 99 años de cárcel, una pena que hubiese sido menor de haberse considerado involuntario, señaló Gajá, al admitir que existió negligencia de la condenada cuando el menor falleció.

Según la sentencia, el caso no podrá ser revisado hasta 2035, aunque "hay gente que dice que las presiones sociales pueden hacer que esto cambie", concluye esperanzada la directora, que con esta cinta ganó el premio al mejor documental en el último Festival Internacional de Cine de Morelia (México), en octubre pasado.